El ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas fue, desde el inicio, un crítico consistente de la reforma al sector energético de 2013. Dejó claro que, antes que nada, Pemex necesitaba autonomía presupuestaria y de gestión. Y también matizó que no se oponía, en principio, a la participación privada en ciertas áreas.
Su análisis y discurso no variaron con los años. Señaló la persistente ordeña fiscal de Pemex, acusó la falta de un proyecto completo de la empresa y, en tiempo de López Obrador, reprobó la apuesta por nuevas refinerías en lugar de ir por mayor exploración y producción.
La 4T siempre lo ha venerado de palabra, a veces con devoción. Sin embargo, no fue sino hasta ayer, en el curso del octavo año del régimen, cuando el ingeniero, ya nonagenario, recibió una invitación para asumir una responsabilidad formal.
Encabezará la Comisión Consultiva del Petróleo que Pemex creará para analizar el sector y apoyar en la toma de decisiones. Está por verse qué tanto pesarán sus recomendaciones en “el análisis estratégico de las tendencias, condiciones y perspectivas nacionales e internacionales de la industria”.
En cambio, luego de escuchar el elogio que le dedicaron la presidenta Sheinbaum y el director de Pemex, queda la impresión inevitable de que llega a este encargo ocho años después. Ojalá todavía en un buen momento. Suerte, eso sí, Cuauhtémoc.