El PT, uno de los partidos de la coalición oficialista, evitó que la revocación del mandato se convirtiera en herramienta de propaganda electoral favorable a Morena.
Su voto en contra de reformar el artículo 35 de la Constitución impidió que la presidenta Claudia Sheinbaum apareciera en la boleta electoral de junio de 2027. Eso convirtió al partido que comanda el profesor Alberto Anaya, en el aliado incómodo de la coalición oficialista.
* Sería ingenuo dar crédito al discurso oficialista que niega intenciones electoreras detrás de la propuesta de subir a la presidenta Sheinbaum a la boleta electoral
Por mucho que la inquilina de Palacio Nacional haya dicho que en el debate sobre el Plan B en el Senado no hubo un “argumento suficiente” para que la revocación no se hiciera en 2027.
Para ella, no es argumento destacar que la redacción de la reforma al artículo 35 constitucional le autorizaba defender públicamente a su gobierno, y disponer de las mañaneras para hacer propaganda subliminal.
Mucho menos los señalamientos de sus aliados del PT, en el sentido de que con ella en la boleta se favorecía a Morena en detrimento de sus aliados de la chiquillada.
* Sheinbaum no ocultó su molestia por el voto en contra de la revocación de mandato. Dijo en la mañanera: “Los partidos tenían temor a que si la Presidenta va en la boleta —y no haciendo campaña por un partido político, o por otro— fueran a tener más votos algunos partidos que otros Es lo que ellos decían…”.
Y más adelante: “Pienso que es malo para el país que no se haya aprobado, pero, bueno, así lo decidieron. El PT votó en contra, pero también los otros partidos (PAN, PRI y MC)”.
Interrogada sobre si la postura del PT “tambalea” la coalición oficialista, respondió: “Ya depende de Morena y de los propios partidos la alianza hacia 2027. Hemos avanzado en muchísimas cosas juntos. Tampoco hay que tirar esto por la borda”.
* La coalición oficialista no se rompe, pero sí se estira. Alerta a la Presidenta y a su partido que no pueden dar por sentado el apoyo automático de un PT convertido en fiel de la balanza para sacar adelante reformas constitucionales.
El diputado Ricardo Monreal sabe la importancia de mantener la unidad de la coalición oficialista, por encima de sentimientos revanchistas hacia el aliado de Morena.
“Lo importante para el país y para el movimiento, es que no haya factura, a pesar de que había reclamos, los normales, por la forma en que ellos votaron el artículo 35”, declaró el coordinador de la bancada de Morena en la Cámara de Diputados.
Y dijo más: “No hay problema con la alianza. Le doy la vuelta a la página y ofrezco mi mano como coordinador para continuar trabajando por el bien de México, en torno a la presidenta Claudia Sheinbaum.
—¿Será necesaria una operación cicatriz?, le preguntaron.
— Sí, empezó ya. Me reuní con el profesor Beto Anaya (presidente del PT) y con los diputados. Creo que debemos cerrar heridas y darle vuelta a la página, para continuar en unidad.
El Plan B mochado ya está en la Cámara de Diputados. Se atraviesa la Semana Santa. Será hasta el martes 7 de abril que se votará en las comisiones de Puntos Constitucionales y de Reforma Política.
En síntesis: la negativa del PT no es un terremoto, pero sí una señal de que la coalición oficialista no es tan monolítica como parece.
Morena cedió para preservar la unidad, lo que habla de pragmatismo, pero también de que los aliados menores ya no son meros “acompañantes”.
* Patética la actitud de un grupo de senadores de Morena con la alcaldesa de Uruapan, Grecia Quiroz, viuda de Carlos Manzo, invitada al pleno de la Cámara alta por el también morenista Emmanuel Reyes.
Apenas entró al pleno, Gerardo Fernández Noroña comenzó a gritar: “¡Morón, ¡Morón!”; en referencia al senador Raúl Morón, a quien la viuda vincula con el asesinato de su marido.
El grito colectivo, puños en alto, recuerda más a un mitin agresivo que a una cámara legislativa.
En ese “coro de la vergüenza” participaron Margarita Valdez, Manuel Huerta, Lucía Trasviña, Félix Salgado Macedonio, Guadalupe Chavira, Juan Carlos Loera, Isabel Ruiz, entre otros.
Sobra decir que actos como ése dañan la imagen de Morena y le restan credibilidad al slogan de la Presidenta, de que con ella “llegaron todas”.
La única senadora que protestó por la grosería que le hicieron a la viuda de Carlos Manzo fue la panista Lilly Téllez.
La alcaldesa de Uruapan reaccionó con dignidad. No perdió la compostura. Abandonó el salón de plenos y ya fuera del recinto les dijo a los reporteros: “Al final esto es grilla”