El presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, rechazó las acusaciones sobre una supuesta reventa de donaciones enviadas por México a la isla y las calificó como “mentira”, “calumnia” y parte de una “campaña de intoxicación” impulsada por “fuerzas de derecha”.
Durante una comparecencia televisiva, el mandatario aseguró que las donaciones internacionales son administradas bajo mecanismos de control y transparencia, y sostuvo que el país cuenta con una “ética indestructible” en el manejo de estos apoyos.
“En alimentos nunca se ha cobrado”, afirmó de manera enfática. Según explicó, Cuba no obtiene beneficios económicos de las donaciones, ya que su propósito es estrictamente social.
Díaz-Canel señaló además que organismos multilaterales y representantes diplomáticos de los países donantes supervisan el destino de los apoyos, lo que, dijo, garantiza su correcta distribución.
En ese contexto, el mandatario destacó el papel de México como uno de los principales países que han brindado apoyo a la isla en los últimos meses, y agradeció la postura del gobierno encabezado por la presidenta Claudia Sheinbaum, a quien calificó como parte de un país “amigo y hermano”.
De acuerdo con las autoridades cubanas, México ha enviado recientemente dos cargamentos de ayuda humanitaria, transportados en cuatro barcos, que suman alrededor de 2 mil toneladas. Los envíos incluyen principalmente alimentos básicos y productos de higiene.
La ayuda se ha intensificado tras el bloqueo a las importaciones de petróleo hacia la isla impulsado por Estados Unidos, situación que ha afectado el suministro energético de Cuba, que produce solo cerca de un tercio del crudo que necesita para cubrir su demanda interna.
En paralelo, el Partido Comunista de Cuba (PCC) informó que funcionarios del gobierno cubano han sostenido recientemente conversaciones con representantes de Estados Unidos.
El anuncio indicó que estos contactos se realizaron bajo la dirección del general de Ejército Raúl Castro Ruz, líder de la Revolución, y del propio Díaz-Canel, en coordinación con las principales estructuras del Partido, del Estado y del gobierno.
En un mensaje grabado, el presidente cubano confirmó que los diálogos buscan explorar posibles soluciones a las diferencias entre ambos gobiernos mediante la vía diplomática.
Según explicó, el objetivo inicial de los encuentros ha sido identificar los problemas pendientes y evaluar posibles vías de solución, aunque aclaró que los acuerdos todavía están “alejados”.
Díaz-Canel señaló que las conversaciones buscan determinar la disposición de ambas partes para avanzar en acciones que beneficien a los pueblos de ambos países, además de identificar áreas de cooperación para enfrentar amenazas y garantizar la paz y la seguridad tanto bilateral como en la región de América Latina y el Caribe.
El mandatario subrayó que Cuba ha planteado que cualquier diálogo debe realizarse sobre bases de igualdad, respeto a los sistemas políticos, la soberanía y la autodeterminación de ambos Estados.
En las últimas semanas, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, había señalado públicamente que su administración mantenía contactos con autoridades cubanas. La Habana negó en varias ocasiones esos intercambios, aunque en fechas recientes dejó de hacerlo.
El jueves, el gobierno cubano también anunció la excarcelación de 51 presos tras conversaciones con El Vaticano, decisión informada por el Ministerio de Relaciones Exteriores sin hacer referencia a Estados Unidos.
