El fin de semana del 21 de marzo debió ser el más saturado en Tecámac, Estado de México. En el municipio con 547 mil 503 habitantes -según el Censo 2020- se realizó el Festival Atmósfera Mundialista al que acudieron unas 252 mil personas. Casi la mitad de la población pues.
O eso sucedió y pocos los percibieron así, o el Gobierno de la República está mintiendo.
En un boletín de prensa del Poder Ejecutivo Mexicano se dio cuenta así, de la asistencia a dos de los primeros actos del Circuito Nacional de Festividades por la paz: “…arrancó este fin de semana con sus primeras jornadas en Tecámac, Estado de México, y Tijuana, Baja California, a través de dos encuentros de gran formato –el Festival Atmósfera Mundialista y el Festival Territorios de Paz– que reunieron a miles de personas en torno a la música y la convivencia comunitaria. Con la asistencia de más de 260 mil personas, en su primera jornada, el Circuito Nacional de Festivales por la Paz es una iniciativa del Gobierno de México… de atención a las juventudes basada en el derecho a la cultura y en la construcción de una cultura de paz”.
En Tijuana, en realidad, no acudieron ni 10 mil personas al concierto gratuito organizado y promovido por los gobiernos de Morena, tanto el de la República, como el del Estado. Asistentes refieren la presencia de unos cinco mil a ocho mil espectadores. Las imágenes tomadas y compartidas por medios independientes, redes sociales y asistentes, confirman la paupérrima convocatoria de las administraciones morenistas, desde donde pronosticaban una concurrencia de 80 mil personas (quizá esa cifra es la que consideró el Gobierno de la República para su boletín, y no la real), pero no llegaron ni al 10 por ciento de ello.
Considerando esa realidad documentada en Tijuana, Baja California, y presumiendo que el Gobierno Federal no miente, esto significa que a Tecámac fueron más de 250 mil personas, lo cual, vaya, es poco creíble.
Los conciertos o Festivales Territorios de Paz fueron anunciados por la Presidenta Claudia Sheinbaum Pardo el 24 de febrero de 2026, dos días después que células del narcotráfico, particularmente del Cártel Jalisco Nueva Generación, tomaran el país por asalto, con incendios, bloqueos de carreteras, y otros destrozos, luego que ese día, el 22 de febrero, su líder criminal, Nemesio Oceguera Cervantes, el Mencho, fuese abatido por Fuerzas Armadas en Tapalpa, Jalisco.
Ignorando la ola de terror que particularmente ese día, sin descartar los siguientes, sembró el narco, minimizando los actos de intimidación con siniestros en decenas de estados de la República, la solución de la Presidenta para aminorar aún más los efectos nocivos ante la sociedad por parte del cártel por la caída de su cabecilla fue eso, organizar conciertos gratuitos en lo que llamó Festivales Territorios de Paz, y el primer lugar donde su circo iniciaría sería Tijuana.
Situada en la frontera norte del país, Tijuana, Baja California, ha sido un territorio de dominancia de los cárteles de la droga. Primero del cártel Arellano Félix, luego del Cártel de Sinaloa y hoy en disputa entre esos dos y el cártel Jalisco Nueva Generación, para el trasiego de droga de México hacia los Estados Unidos.
Y Tijuana fue seleccionada para el primer concierto por la paz de la Presidenta Claudia Sheinbaum, que encargó tal misión a la Secretaría de Cultura federal que a su vez trasladó la responsabilidad de la organización a la Secretaría de Cultura de Baja California. El artista seleccionado por Presidencia, Carín León. Ciertamente taquillero en Tijuana, el año pasado en las fiestas patrias de la ciudad lleno total en dos fechas con boletaje que superaba los mil 500 pesos en la parte alta del palenque, en total 10 mil personas asistieron a escucharle en las dos noches. De hecho, unos días antes de su presentación en Territorios de Paz del Gobierno de la República, en un festival en su natal Hermosillo, Sonora, reunió a 35 mil personas. Y, estima el Gobierno de aquella localidad, dejó una derrama económica de unos 600 millones de pesos.
León tiene, además, una residencia de 37 fechas en la Esfera de Las Vegas ya vendidas, conciertos que realizará en mayo, junio, julio y septiembre de este año y cuyos boletos se vendieron a costos entre los 200 y los mil dólares.
Lo anterior es muestra de la enorme popularidad que rodea al cantante de regional mexicano, y que debió ser un parámetro definitivo para la contratación por parte del Gobierno de la República para su presentación en Tijuana. Su concierto, pactado para el sábado 21 de marzo, fue totalmente gratuito. Incluso el transporte público se dispuso a precios económicos para trasladar a los asistentes y seguidores de los gobiernos morenistas desde cualquier punto de la periferia de la ciudad hasta la zona de Playas, ya de por sí con un tráfico colapsado.
Mientras el gobierno esperaba, y estaba preparando el estacionamiento de una plaza de toros para el concierto gratuito, un estimado de 80 mil personas, a la convocatoria cuatrotera no acudieron ni diez mil personas. Algunos estiman, seis, siete, y hasta ocho mil asistentes, menos o apenas el 10 por ciento de lo que esperaban los gobiernos.
El rechazo no se puede decir que fue para el cantante, que ya ha llenado varios espacios en el estado, y que goza de una enorme fama; lo que sí, y eso se recoge de las opiniones de los bajacalifornianos en redes sociales, conversaciones, pláticas y entrevistas, fue contra un gobierno que da circo en lugar de obras. Que frívolamente invierte millones de pesos en entretenimiento y desatiende la inversión para la solución a problemas que afectan de manera cotidiana a los bajacalifornianos en su vida diaria: apagones, cortes en el suministro de agua, calles invadidas por baches en cualquier zona de Tijuana, la inseguridad y la extorsión en altos niveles, por mencionar algunos.
Y en ese contexto de abandono gubernamental, violencia, inseguridad, sin servicios públicos funcionado debidamente, calles marcadas por la falta de mantenimiento, los tijuanenses dijeron no al circo de un gobierno que, con conciertos gratuitos, pretende que la ciudadanía se olvide, por lo menos momentáneamente, de la desgracia en la que viven todos los días.
La poca asistencia fue el rechazo a una política pública que no soluciona los problemas de fondo, que de hecho los mantiene, los hace crecer, pero con música gratis. Es el primer esbozo de repulsa que la sociedad, por lo pronto la tijuanense, le al Gobierno de la República, en su intento por desviar la atención de los problemas graves que la aquejan al son de un concierto gratuito.
Así que no, no fueron “260 mil” los asistentes al primer circuito del festival Territorios de Paz, como informó en boletín oficial el Gobierno de la República. En Tijuana, ni siquiera los 35 mil asistentes que pregonó el gobierno local, lo cual fue replicado por medios afines e influencers afines. No, la realidad, vista en videos, en imágenes, y de testigos, es que no llegaron ni a 10, ni ichi mil que sería el 10 por ciento de lo que esperaban.
Pero ahora intentan desviar con una narrativa falsa, la poca convocatoria a un programa que inventaron para desviar la atención a los problemas de inseguridad y violencia en el país, una realidad imposible de encubrir con cifras alegres de un gobierno que no atiende la crisis del país.