LE DECÍA AYER que México y Estados Unidos iniciaron este miércoles formalmente la primera ronda de conversaciones con miras a la revisión del Tratado de Libre Comercio en Norteamérica.
Pese a la preocupación que persiste, porque sean pláticas bilaterales, la realidad al final se impuso y Canadá, que gobierna Mark Carney, quedó al margen, al menos en esta primera fase. Hay varios temas polémicos donde las posiciones son encontradas por parte de los equipos de Marcelo Ebrard, el secretario de Economía, y Jamieson Greer, el Jefe de la Oficina de Representación Comercial.
Además de la propiedad industrial apunte reglas de origen en el sector automotriz, agricultura, energía, acceso a mercados y solución de controversias, amén de los asuntos laborales.
Pero el elefante en la sala de las negociaciones en Washington entre los gobiernos de Claudia Sheimbaum y el de Donald Trump se llama China, el gigante que encabeza Xi Jinping.
El inquilino de la Casa Blanca está empeñado en sacar de las cadenas de suministro y en las de producción los insumos y partes del país asiático, con el que México mantiene nexos comerciales.
Esto es particularmente crítico en el sector automotriz, sobre todo para las extrarregionales, como Volkswagen, que dirige Oliver Blume; BMW que capitanea Oliver Zipse y Mazda, que encabeza Masahiro Moro.
También las japonesas Toyota, que preside Koji Sato, y Honda, que conduce Toshihiro Mibe, con plantas de producción en Tijuana y Apaseo el Grande, y en Celaya y El Salto, respectivamente.
Y es que la regla de origen podría elevarse hasta 80%, incluir una cláusula para que se integre contenido específico de Estados Unidos y castigar los que son fuera de Norteamérica, sobre todo si son chinos.
Otro tema sensible es el energético, ya que México, desde el arribo de la 4T al gobierno, se ha negado sistemáticamente y cada vez con menor margen, a darle trato nacional a las empresas estadounidenses.
Con Andrés Manuel López Obrador, los inversionistas toparon pared con una ideologizada secretaria de Energía, Rocío Nahle, y unos recalcitrantes Manuel Bartlett y Octavio Romero en CFE y Pemex.
Con Sheimbaum, Luz Elena González, Víctor Rodríguez Padilla y Emilia Esther Calleja, dar prioridad a las empresas extranjeras en las empresas estatales, tampoco es una prioridad.
Pero en esta ocasión, el T-MEC tendrá un componente que, aunque se incluyó en el acuerdo de 2019, en realidad es hoy cuando más polémica está generando. Nos referimos al asunto laboral.
La participación de los sindicatos estadounidenses es ahora mucho más incisiva, ya que los mecanismos que se ensayaron en el actual T-MEC no han logrado modificar las asimetrías.
Urgen a una Secretaría del Trabajo, que lleva Marath Bolaños, a revisar salarios, jornadas, trabajo infantil, democracia sindical, transparencia y rendición de cuentas.
Rubros en los que México no ha demostrado una voluntad de cumplir.
RECORDARÁ QUE HACE un año, Scott Rembrandt, el Jefe de Políticas Estratégicas del Departamento del Tesoro de Estados Unidos, asistió por primera vez a una Convención Bancaria. Toda la Asociación de Bancos de México (ABM) tiene en la memoria aquella vista en Puerto Vallarta, donde el alto funcionario de la instancia a cargo de Scott Bessent ponía un mensaje sobre la mesa. Mensaje que todos conocimos el 25 de junio, cuando CI Banco, Intercam y Vector fueron sancionadas por el FinCEN, que comanda Andrea Gacki. La historia ya es pública. Pues a un año de ese llamado, la relación con el país vecino es absolutamente distinta: Omar Reyes, el nuevo Jefe de la Unidad de Inteligencia Financiera, con una coordinación plena con el secretario de Seguridad, Omar García Harfuch, a diferencia de la nula participación de Pablo Gómez, su antecesor.
Y Ángel Cabrera, presidiendo la Comisión Nacional Bancaria y de Valores, con una mano mucho más firme y estratégica, aunque sus huestes en la vicepresidencia de Supervisión de Procesos Preventivos no estén a la altura del reto que enfrentan. México y Estados Unidos atraviesan en estos momentos la quinta ronda de evaluaciones del GAFI, afrontando a los evaluadores que preguntarán por resultados y efectividad y no más por el checklist de cumplimiento técnico. Lo que sabemos es que la propia ABM mantiene una constante comunicación con agregados del gobierno estadounidense ante la prioridad que ha tenido para la banca alcanzar las expectativas no sólo regulatorias mexicanas, sino incluso las de aquel país.
EN EL MARCO de la 89 Convención Bancaria, el presidente de la Asociación de Bancos de México, Emilio Romano, y la gobernadora de Quintana Roo, Mara Lezama, firmaron un convenio para impulsar a las Mipymes de Quintana Roo. De esta manera, se espera fortalecer un sector que sostiene buena parte del empleo, se prevé que el crédito llegue realmente a las pequeñas empresas. Que banca, sector privado y gobierno caminen juntos es indispensable, pero insuficiente sin resultados medibles, por lo que se requiere financiamiento accesible y oportuno. De lo contrario, el convenio quedará como un buen gesto, pero lejos de transformar la economía local.
TAMBIÉN EN CANCÚN, BanCoppel anunció que va a destinar 27 mil millones de pesos para financiar a cinco mil Mipymes y personas con actividad productiva. El acuerdo, firmado por Carlos López-Moctezuma, director general de BanCoppel, y Roberto Lazzeri, director general de Nafin y Bancomext, se apoya en cuatro programas con respaldo público. Será un plazo de cinco años obliga a evaluar resultados como la colocación efectiva, condiciones de crédito y permanencia de los negocios financiados. La iniciativa priorizará micronegocios y Pymes insertas en cadenas productivas estratégicas, no financiamiento disperso.
EL QUE TAMBIÉN estuvo en Washington fue el diputado federal y líder sindical, Pedro Haces. Participó en reuniones y espacios de diálogo relacionados con la Organización de los Estados Americanos (OEA), en un contexto en el que se conmemoran los 25 años de la Carta Democrática Interamericana que, de facto, abre el debate sobre el futuro de la democracia en la región. El también secretario general de la Confederación Autónoma de Trabajadores y Empleados de México (CATEM) destacó la vigencia de ese instrumento como base para fortalecer las instituciones y la vida democrática en el continente. Su participación se dio en el marco en el que los países de América Latina enfrentan nuevos desafíos en materia de gobernanza, desigualdad, migración y fortalecimiento institucional. Haces sostuvo encuentros con actores políticos y representantes internacionales.