Para la presidenta Claudia Shienbaum, la propuesta de reforma electoral del comité que encabeza Pablo Gómez ha presentado algunos escollos que ha tenido que superar en su construcción legislativa.
Eso la ha llevado a posponer su presentación al Congreso. En un principio la presentaría en la primera semana de febrero, luego en la segunda, después que a finales de febrero, más tarde que este lunes, esa noche que el martes y ayer que hoy.
Las razones han sido las correcciones a la propuesta de los siete notables que, por momentos, parecen atender más al proyecto de López Obrador que al de la Presidenta de la República.
Son algunos de los que, entre ellos, al antecesor le siguen diciendo Presidente, y a la Presidenta de la República, Claudia.
Ayer dio a conocer que la noche anterior le habían entregado la redacción de la iniciativa y que ella, de nuevo, tuvo lo que llamó elegantemente, algunos comentarios, que explicó así: Se modificaban algunos artículos adicionales a los que ya tienen que ver con lo electoral y les comenté que no era necesario. Había, digamos, cuestiones además que pusieron en algunos artículos que no tenían que ver con lo electoral. Y les dije: a ver, esta parte déjenla como está en la Constitución. No la cambien. Concéntrense nada más en los pocos cambios constitucionales.
Y hoy que sus aliados, Verde y PT, que no la llevaron a la presidencia, con los votos de Morena le sobraban, pero sí le dieron la mayoría calificada en el Congreso, les dijo que hay dos cosas innegociables: las listas de plurinominales y el presupuesto, que es justamente lo que sus aliados rechazan, al igual que PRI, PAN y MC, y concluyó:
Yo voy a presentar la iniciativa de reforma y si se aprueba o no, yo ya cumplí con mi gente.
Y ese parece ser el destino de la reforma electoral: la Presidenta enviará hoy su iniciativa a la Cámara de Diputados y los partidos aprobarán lo que les convenga.
Pero ni sus aliados, ni la oposición, dejarán pasar financiamiento ni plurinominales porque en ello les va la vida.
RETALES
1. Futuro. La discusión en Morena sobre esta reforma electoral la han apuntado para la presidencial de 2030, en la que puedo decir que, por primera vez en su vida, López Obrador no tiene un candidato ganador. Será de Claudia, no de él, que no le alcanza ni con su autodeclarado legatario;
2. Ajustes. De la reforma de Pablo Gómez y notables, en Palacio, Sheinbaum eliminó la cancelación del PREP, la simultaneidad de su revocación de mandato y la elección judicial, que los duros querían imponer; y
3. Enanismo. Los despojos del PRI hoy cumplen, que no celebran, los 97 años de su fundación, el 4 de marzo de 1929, cuando mandaba Plutarco Elías Calles. Hoy, en su momento más bajo con sus trece senadores y 37 diputados, no tendrán nada que celebrar.