La relación de amistad y cercanía que existió a principios de la década de los 2000 entre los hijos de Joaquín Guzmán Loera y Dámaso López Serrano terminó por convertirse en una ruptura violenta que hoy se ventila en tribunales de Estados Unidos, tras la extradición de El Chapo en 2017 y el inicio de una pugna interna dentro de lo que fue el Cártel de Sinaloa.
Dámaso López Serrano, alias El Mini Lic, hijo de Dámaso López Núñez, El Licenciado, se convirtió en colaborador de las autoridades estadounidenses tras entregarse en 2017, y desde entonces ha proporcionado información sobre la estructura, dinámicas y violencia atribuida a Los Chapitos, también conocidos como La Chapiza.
En Estados Unidos, López Serrano fue condenado a cinco años de prisión por su participación en el tráfico de fentanilo, pese a encontrarse bajo supervisión de autoridades. Desde su primer arresto ha colaborado con el gobierno estadounidense, aportando datos sobre el funcionamiento interno del cártel.
En entrevistas concedidas a la periodista Anabel Hernández, El Mini Lic describió el perfil criminal y psicológico de los hijos de Guzmán Loera. Sobre Iván Guzmán Salazar lo calificó como “el ostentoso” y “el peor de todos”; Alfredo Guzmán Salazar como “el violento”; Joaquín Guzmán López como “el inteligente”; y Ovidio Guzmán López como “el mandilón”.
López Serrano relató que ingresó al Cártel de Sinaloa en 2005, a los 18 años, y permaneció en la organización hasta 2017. En expedientes judiciales abiertos en cortes federales de California y Virginia, fue acusado de traficar metanfetaminas, cocaína y heroína entre 2005 y 2016.
Sobre Iván Guzmán, afirmó que fue el primer hijo de El Chapo en pisar prisión, tras un hecho ocurrido en 2005 en un bar, donde presuntamente disparó contra dos personas luego de una discusión. Durante su reclusión, aseguró, temía ser asesinado por enemigos de su padre.
El testimonio también refiere que la vida de excesos, fiestas, violencia y su paso por el penal de máxima seguridad de Almoloya de Juárez marcaron la personalidad de Iván Guzmán. Según El Mini Lic, existía resentimiento entre los hermanos Guzmán Salazar y los Guzmán López por diferencias familiares tras la fuga de El Chapo en 2001.
López Serrano recordó que Iván era frecuente en fiestas y centros nocturnos de Culiacán y que fue introducido a ese entorno por un hijo de Ismael El Mayo Zambada. Además, relató un accidente automovilístico ocurrido en diciembre de 2003, en el que Iván resultó gravemente herido y su acompañante murió, hecho que derivó en múltiples cirugías y secuelas físicas permanentes.
En su relato, El Mini Lic también acusó a Iván Guzmán de ejercer violencia contra sus parejas sentimentales, así como de mantener un estilo de vida marcado por el consumo de drogas alucinógenas y el uso de artículos de lujo.
Respecto a Ovidio Guzmán López, quien el 11 de julio de 2025 se declaró culpable ante una corte federal en Chicago, López Serrano lo describió como “obediente y sumiso”, señalando que era el más tranquilo y con mayor habilidad para los negocios, aunque dominado en el ámbito personal por su entonces pareja.
El Mini Lic afirmó que antes de los llamados culiacanazos, Ovidio llevaba una vida discreta y familiar, pero que posteriormente adoptó un comportamiento distinto al ganar poder dentro del grupo.
Sobre Alfredo Guzmán Salazar, alias Alfredillo, lo describió como el más violento e irracional, especialmente bajo los efectos del alcohol, y recordó que desde joven estuvo involucrado en el trasiego de drogas, utilizando incluso los túneles construidos por su padre.
Finalmente, López Serrano relató episodios de extrema violencia atribuidos a Los Chapitos, incluyendo peleas forzadas entre personas privadas de la libertad, ejecuciones como forma de entretenimiento y el asesinato de un chofer suyo, quien, según su testimonio, fue arrojado a un tigre tras negarse a colaborar con el grupo.

