La estructura de poder de Nemesio Oseguera Cervantes, “El Mencho”, no sólo se sostuvo en la violencia, sino también en una red de sobornos a corporaciones policiacas y en una narrativa de respaldo social en redes digitales, de acuerdo con documentos y análisis académicos.
Según la narconómina localizada en una cabaña del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) en Tapalpa, Jalisco, la organización destinaba recursos que superan los 12 mil pesos mensuales que en promedio perciben agentes municipales en la región y los 19 mil pesos de elementos de la Guardia Nacional.
El documento señala que la Policía de Tapalpa habría recibido hasta 138 mil pesos mensuales, mientras que fuerzas federales habrían obtenido hasta 650 mil pesos al mes, como parte de los pagos atribuidos a la organización criminal.
Además del control territorial y financiero, la influencia del grupo alcanzó el espacio digital. Tras la muerte de Oseguera Cervantes, plataformas de redes sociales registraron mensajes como “Un angelito más en el cielo” o “No te lo merecías”, según un estudio del Seminario Violencia y Paz de El Colegio de México, coordinado por el académico Sergio Aguayo.
El análisis titulado “La caída de ‘El Mencho’. Legitimidad y poder en el espacio digital” documenta que “existe una dimensión cultural del narcotráfico, en la que la música, los relatos de héroes, las imágenes y los símbolos contribuyen a moldear representaciones sociales. Hay segmentos sociales que toleran, justifican o normalizan narrativas favorables hacia actores criminales”, refiere el estudio.
El documento examina cómo estas expresiones digitales forman parte de un entorno donde convergen violencia, financiamiento ilícito y construcción simbólica en torno a figuras del narcotráfico.
