Columna invitada

Sheinbaum Vs. el círculo rojo. Esto es, contra todos

Columnas

¡Vaya que está haciendo mella en los centros del poder político la publicación del libro de Julio Scherer Ibarra –escrito a partir de una entrevista con Jorge Fernández Meléndez Ni venganza ni perdón: Una amistad al filo del poder!

Este lunes por fin le preguntaron a la señora Claudia Sheinbaum su opinión al respecto, luego de que la semana anterior sólo la interrogaran sobre la permanencia de Jesús Ramírez Cuevas (a.k.a.) El Bañagatos, luego de que en la obra se revelaran su uso personal del patrimonio público y los nexos que mantuvo o aún tiene con el crimen organizado. Obviamente, lo defendió… por el momento.

Esta semana, la inquilina de AMLO en Palacio Nacional intentó minimizar el efecto que las revelaciones y aun de las confirmaciones de Scherer han provocado. Pero, como le sucede invariablemente, se enredó en la respuesta.



Primero dijo que no ha leído el libro del exconsejero jurídico del Poder Ejecutivo Federal, lo cual no es de creerse pues, cuando menos, alguno de sus asesores debió haberle “tarjeteado” los párrafos más impactantes. Eso sí, para que su opinión tuviese cierta validez aceptó que ha leído lo publicado en los medios.

No lo ha leído “porque la crítica y la autocrítica siempre son importantes”. ¿Entonces?

Sheinbaum también dijo, usando el mayestático, “nosotros somos parte de un movimiento de transformación y, repito, aunque la crítica y autocrítica se valgan, siempre hay que ser consecuentes, siempre…” y sin que viniera al caso enseguida agregó “porque uno no está aquí por el poder ni nos impuso nadie más que el pueblo y llegamos a transformar y hay que ser consecuentes siempre con lo que uno lucha e la vida”, señaló.



No se le entiende a la señora. Dice y se contradice. Pero ella es así.

 

Círculo rojo: La población informada, que razona



“En términos de un movimiento de transformación, entonces no creo que tenga mucho impacto el libro, sí tiene ahí en la red X y en lo que se llama el círculo rojo, pero la gente sabe lo que es el movimiento de transformación y lo que ha presentado en la vida de las personas, y si tiene una denuncia (Scherer, me imagino) que la ponga”.

Y al ser cuestionada sobre si impactará la idea sobre cómo el gobierno del expresidente Andrés Manuel López Obrador, la mandataria dijo: “No, nada, cero”.

Otra vez el círculo rojo. Pero ¿sabrá doña Claudia qué es exactamente eso? Ilustremosla juntos, usted y yo:



Los analistas de vanguardia ubicaron al famoso círculo rojo como un escudo de combate frente a los desconfiados anarquistas que optaron por el color negro que, según ellos, representaba la negación de todo lo existente. Sin embargo, como concepto filosófico el círculo rojo se remonta a épocas lejanas.

En la ciencia hermenéutica, el círculo rojo lo integraban aquéllos que por capacidad mental podían descifrar todos los manuscritos y palimpsestos de la evolución. En el budismo zen, era sinónimo de la sabiduría más profunda. Ibn Jaldun, el padre magrebí de la sociología ponía en ese círculo a “aquellos que pueden entender”.

En la filosofía presocrática y, durante el alquimismo, el símbolo del uróboro, la serpiente que se muerde la cola formando un círculo perfecto, se ubica sobre un fondo rojo y patentiza el ciclo infinito de la vida en constante progresión. Los masones, dirigentes de la Revolución francesa, por el estilo.



 

Sólo unos “300 mil estamos politizados”: Macri

En el año 2007, durante la campaña de Cristina Fernández de Kirchner en Argentina, Mauricio Macri, entonces alcalde de Buenos Aires, revivió, en una entrevista al diario porteño Perfil, el concepto y causó conmoción, por el mensaje que en el fondo ridiculizaba a la clase política.



Decía Macri que el círculo rojo era “como un microclima de la política… unos trescientos mil que estemos politizados… un día estamos a favor y el otro en contra del gobierno, depende… los políticos no hablan de política, los periodistas sí… son los que están enterados‎…” El círculo verde se reservó a los que no tenían nada qué ver y padecen de sus designios y de sus caprichos.

En el sistema político mexicano, de setenta años para acá, el círculo rojo estuvo reservado a la pluma de los intelectuales. Los presidentes priístas, sabiéndolos caballeros exquisitos y puristas del lenguaje, les encargaban revisar sus discursos cruciales.‎ La especie se fue depurando, hasta que el delamadridismo –su secretario Carlos Salinas, en realidad– creó a los intelectuales orgánicos.

‎Pero hasta los intelectuales orgánicos ya desaparecieron. Fueron arrasados a partir de 2018 y su sitial fue ocupado por personajes de la ralea del ahora todavía más polémico Marx Arriaga, Beatriz Gutiérrez Müller, desde luego; Genaro Lozano, Damián Alcazar, Eduardo Villegas, Epigmenio Ibarra, Alejandro Bichir Batres, Rafael Barajas, quien como cartonista firma como El Fisgón; Pedro Salmerón, et al.



Por eso, lo único que nos hacía falta es el desprecio y la desconfianza internacional por la rapiña y la ignorancia que la actual casta en el poder practica cotidianamente con una voracidad y mendacidad insaciable. Desde entonces, todos los medios de respeto en el mundo han formado un círculo rojo para denostar al gobiernito local.

Nunca la crítica de medios internacionales ha sido tan vehemente.

Otra vez, Sheinbaum se puso “de a pechito”



Aquí, todas las publicaciones formales e informales, la prensa hablada y escrita, más las redes digitales, están ya entre los que forman el círculo rojo. La mejor señal para saber que no están equivocados. Se puede engañar a algunos durante algún tiempo, pero no a todos por siempre, decía el clásico.

La democracia debe asentarse sobre el pensamiento y las ideas de la gran mayoría, no de algunos cuantos, so pena de caer en la tiranía, ésa forma de gobierno donde el que manda tiene un poder absoluto, no limitado por las leyes ni por la opinión pública. Es el abuso de poder, de fuerza, de autoridad, sin justicia.

La imposición de la tiranía es la única razón del gobiernito que aprovecha la desazón para emitir decretos y caprichos, mientras la gente está indefensa, confinada, arrinconada. La población está incomunicada y expuesta a todas las mentiras y sandeces del tiempo oficial, utilizado frente a públicos previamente elegidos y comprados.



Ya todos somos el círculo rojo. Las encuestas que reprueban a la sucesora de AMLO en prácticamente todos los rubros de gobierno lo confirman.

Así que dentro de nuestras fronteras, afuera del país e incluso entre los colaboradores más cercanos heredados a Sheinbaum por el Caudillo.

Porque nadie quiere cargar con los oprobios revelados y confirmados por Scherer. Todos buscan por todos lados una salida a este estado de cosas.‎ Ha de llegar, más temprano que tarde. Porque el país está destrozado, el hambre amenaza, los indicadores están en la lona, la desesperación ha hecho presa del país.



Otra vez, Sheinbaum se puso “de a pechito”.

 

Indicios



En otros de los escándalos cuatroteros de la semana anterior, el de Marx Arriaga, quedó de manifiesto que la ex-no-primera-dama Beatriz Gutiérrez Müller tenía razón en aquella felicitación a la señora Sheinbaum por aquello de “la inteligencia, que no le sobra”. Durante cuatro día pudo más la marrullería del atrincherado comunistoide Arriaga que las capacidades de la inquilina de AMLO en Palacio Nacional. * * * A propósito, si la señora de Palacio Nacional se dice respetuosa de la libertad de expresión, ¿a qué vine el disimulado ataque al colega Jorge Fernández Meléndez? * * * Por hoy es todo. Reconozco su pertenencia al círculo rojo y le deseo, como siempre, ¡buenas gracias y muchos, muchos días!

Francisco Rodriguez

Columnista político desde 1977. Apunta con el Índice. Denuncia. Propone. Ha colaborado en El Heraldo de México. Ovaciones, del cual fue director. El Sol de México. El Universal. Revista Impacto. Revista Siempre! Conductor en Radio ABC. Conductor en TV Azteca.

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