Mientras en el discurso público el oficialismo llama a la cautela para definir el armado electoral de 2027, en los hechos la maquinaria política comenzó a moverse. De acuerdo con fuentes del propio movimiento, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo ya tomó decisiones para iniciar la planeación de los comicios intermedios que marcarán el rumbo de su administración.
En las últimas semanas, la mandataria designó delegados en distintas entidades, cuya tarea será trabajar la estrategia electoral y preparar las candidaturas que se definirán en los próximos meses mediante encuestas, bajo una coordinación central que partirá desde la Ciudad de México.
Al igual que en el proceso de 2024, el oficialismo mantiene responsables por circunscripción, entre ellos Adán Augusto López Hernández, Ricardo Monreal Ávila y Alejandro Peña, pero esta vez se suman encargados estatales, quienes tendrán la encomienda de alcanzar metas electorales y articular las estrategias locales con las directrices nacionales. Algunos de estos nombramientos ya se habrían concretado.
Según versiones internas, Jorge Gaviño, secretario general del IMSS, fue designado para Coahuila, entidad donde Morena no ha gobernado y en la que el actual mandatario priista, Manolo Jiménez, mantiene una imagen positiva. La relación entre Gaviño y Sheinbaum se remonta a su coincidencia en la Ciudad de México, cuando ella fue jefa de Gobierno y él diputado local, antes de incorporarse al oficialismo.
Otra designación señalada es la de Sebastián Ramírez, director general de Fonatur, quien estaría a cargo del trabajo electoral en Guerrero. Ramírez fue presidente de Morena en la Ciudad de México y participó en la organización de la campaña que llevó al triunfo a Clara Brugada, además de coordinar el avance del partido en alcaldías tras el revés electoral de 2021. Posteriormente, Sheinbaum le confió tareas adicionales, entre ellas la reconstrucción de Acapulco.
Por ahora, el listado completo de delegados se mantiene bajo reserva, aunque algunos nombres ya circulan en reuniones políticas que han llamado la atención al interior del movimiento. A la espera de que el esquema tome mayor forma, entre los distintos grupos de la Cuarta Transformación comienza a consolidarse una lectura común: Claudia Sheinbaum tendrá un papel central en el armado electoral y en el proceso de 2027.
Pese a haberse deslindado formalmente de la militancia partidista, en el oficialismo se asume que la presidenta no dejará al margen el resultado electoral ni el futuro político de su administración, de cara a la elección intermedia.
