Jesús Ramírez Cuevas, excoordinador de Comunicación Social de la Presidencia durante el sexenio de Andrés Manuel López Obrador y actual coordinador de asesores de la Presidencia, enfrenta una etapa de señalamientos públicos y exposición mediática tras la difusión de nuevas publicaciones y reportajes que lo colocan nuevamente en el centro de la atención política.
Uno de los episodios recientes es el capítulo que Julio Scherer Ibarra le dedica en su libro Ni venganza ni perdón, en el que, de acuerdo con un adelanto publicado por la revista Proceso, se le atribuye haber impulsado un decreto presidencial que habría generado una afectación al erario por al menos 27 mil millones de pesos. El señalamiento proviene del exconsejero jurídico de la Presidencia, con quien Ramírez mantuvo diferencias durante el pasado sexenio.
De manera paralela, Televisa transmitió un reportaje sobre los negocios inmobiliarios de Alejandro Páez Varela, periodista y colaborador cercano a Ramírez Cuevas durante la administración anterior, lo que amplió el foco mediático sobre su círculo político y profesional.
De acuerdo con tres fuentes que trabajaron en Palacio Nacional durante el sexenio de López Obrador, el último año de gobierno estuvo marcado por tensiones internas y un desgaste evidente dentro del equipo presidencial, incluida una relación deteriorada entre Ramírez Cuevas y el entonces presidente, que se profundizó tras negársele una candidatura plurinominal al Senado.
En distintos espacios también se ha mencionado el debate en torno al uso de psilocibina, un compuesto presente en ciertos hongos alucinógenos, tema que ha sido abordado en ámbitos médicos y científicos, donde especialistas señalan que no existe consenso sobre sus beneficios en microdosis y advierten posibles efectos adversos, aunque hay investigaciones en curso.
El contexto adquiere mayor relevancia debido a que Ramírez Cuevas mantiene un cargo formal dentro del actual gobierno, lo que implica que cualquier denuncia, señalamiento o polémica relacionada con su figura impacta directamente en la administración de la presidenta Claudia Sheinbaum.
Desde el entorno gubernamental, un colaborador del nuevo equipo reconoció que la permanencia de Ramírez en Palacio Nacional respondió a una solicitud previa, sin detallar cambios inmediatos en su situación, mientras continúan los ajustes internos en la estructura presidencial.
