Quizá es el título más largo que he puesto a una columna: “¿Qué prefieren? Un ministro que se sienta o una que no se pone de pie?”. Me refiero desde luego a la ministra Norma Piña y al ministro Arturo Zaldívar. Y vienen a cuento por el libro de Julio Scherer Ibarra.
Ya se sabe que la leyenda dice que, dado que Norma Piña no se puso de pie cuando López Obrador llegó al Teatro de la República el 5 de febrero de 2023, se desató su mala suerte, cayó sobre ella y el Judicial la maldición de Macuspana, que nos costó la elección de jueces.
Gracias al nuevo libro del consejero jurídico de Andrés Manuel en sus primeros tres años, quizá comenzamos a conocer la verdad del porqué de la reforma judicial, y ese llanamente podría ser porque Piña, en contraste con Zaldívar, no fue a someterse a AMLO.
Parece una obviedad, pero hoy tenemos nuevos datos: esto es parte de lo que cuenta Scherer Ibarra a Jorge Fernández Menéndez, su coautor en Ni venganza ni perdón, sobre el proceder de Arturo Zaldívar mucho antes de los comicios de 2018:
“Antes de la campaña, un día me preguntó si recordaba quién había sido el ministro que votó en contra de lo que planteó Calderón respecto a la guardería del Seguro Social y otros asuntos. Le contesté que fue Arturo Zaldívar y le recordé que ya lo había conocido, que habíamos platicado y que me pareció muy amable.
“¿Por qué no lo invitas a tomar un café aquí en tu casa?”, me dijo.
“Todavía no arrancaba la campaña. Era evidente que Andrés Manuel tenía muchas posibilidades, pero nada estaba dicho. Arturo también me había comentado que tenía interés en ver al candidato López Obrador, en un momento en que ningún otro ministro quería hacerlo, salvo él. Fue entonces cuando lo invité a tomar un café en la casa de Tlalpan de Andrés.
“En esa reunión estábamos López Obrador, el ministro Zaldívar, Beatriz Gutiérrez y yo. La conversación fue magnífica: Arturo es un gran conversador. Me lastima mucho todo lo que han dicho sobre Zaldívar, porque es un hombre muy diligente que hizo un buen trabajo en la Corte. Tiene el problema de que sólo tiene brazo derecho: no tiene mano izquierda, pero cumplió con su chamba.
(…)
“La conversación fue muy interesante. Participamos los cuatro y, al final, Arturo le dijo al licenciado López Obrador: «Yo vengo a decirle que voy a estar con usted siempre, que me la voy a jugar con usted». Y entonces López Obrador le contestó: «Muchas gracias, don Arturo, yo le quiero decir que, si yo soy presidente de la República, usted va a ser presidente de la Suprema Corte». Y aquí, agregó: «Como Villa y como Zapata, usted se va para el norte y yo me voy pa’l sur, y nos vamos a volver a encontrar».
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“Cuando vino la sucesión, el presidente nos recordó a Olga y a mí que él solo tenía un compromiso: «Si tengo que optar por alguien –nos dijo–, voy a optar por Arturo Zaldívar, porque tengo un compromiso con él». Agregó que Arturo había hecho la chamba y no iba a desconocer ese compromiso.
“Eso habla tanto de quién es López Obrador como de quién es Zaldívar”.
Al minimizar el tema de que un ministro de la Corte fuera a ver a un candidato presidencial para mostrarle su respaldo, Scherer le dijo el martes a Denise Maerker que creía que otros ministros habrían ido a ver a Ricardo Anaya o a José Antonio Meade. Puede ser, quién sabe.
En su discurso tras recibir la constancia de mayoría en agosto de 2018, AMLO dijo que con él el Ejecutivo no sería el poder de poderes. Pero el libro de marras muestra cómo instruyó al consejero jurídico y a la secretaria de Gobernación para tener a alguien a modo en la presidencia de la Corte.
Otra vez: ¿qué prefieren, un ministro que se sienta o una ministra que no se puso de pie? Dos carreras judiciales definidas por sendos gestos.