Así como se reconoce a López Obrador el haber aumentado el salario mínimo –¿único éxito de su sexenio?–, también deberá acreditarse a la señora Claudia Sheinbaum la captura y muerte de Nemesio El Mencho Oseguera.
¿Golondrina que no hace verano? O ¿inicio de una estrategia verdadera y sostenida en contra de la delincuencia organizada?
¿Existen las providencias para evitar la fragmentación del Cartel Jalisco Nueva Generación?
De no ser así ¿cuántas facciones comenzarán a actuar con más violencia en venganza por lo que ellos considerarían fue el asesinato de su líder?
Y si esto último sucede ¿en cuánto tiempo comenzarán las hostilidades entre ellos para convertirse en hegemónicos, al tiempo que actúan en contra de la población?
Recuérdese, por ejemplo, el caso de la, al parecer, interminable guerra fratricida en Sinaloa. El detonante fue la abducción a cargo de Los Chapitos de Ismael El Mayo Zambada el 25 de julio de 2024.
La Mayiza inició la retaliación hasta el 9 de septiembre. 46 días después. Mes y medio de preparativos, levas y adquisición de armamento y municiones para atacarse unos contra otros y, de paso, a la sociedad civil.
¿En mes y medio veremos las consecuencias de lo que eufemísticamente llaman “abatimiento” de El Mencho? ¿Antes? ¿Mucho después?
Son interrogantes que debemos plantearnos ante la falta de información –y de confianza– de las “autoridades” sin autoridad. Son interrogantes, también, que ni ellos ni sus coadyuvantes estadounidenses pueden contestar ahora mismo.
¿Viene algo todavía peor?
Hace casi nueve años, en julio de 2017, Rolling Stone Magazine advertía que la detención de Joaquín El Chapo Guzmán “pudo haber abierto la puerta a alguien aún peor”: el Cártel de Jalisco Nueva Generación, liderado por Rubén Oseguera Cervantes, alías El Mencho. Y así fue.
¿Viene algo peor todavía ahora que el CJNG ha perdido a su líder máximo?
“El ascenso brutal de El Mencho” se tituló el artículo de la legendaria revista. Ahí se exponía el origen humilde del capo mexicano, su iniciación en el narcotráfico, su integración a los grandes cárteles del país, su ruptura con ellos, el comienzo de su empresa criminal y el rápido ascenso de su organización en una de las más poderosas que existen en México.
El texto, firmado por el periodista Josh Eells, se basa en entrevistas con agentes de Estados Unidos y mexicanos, así como en documentos oficiales y personajes que conocieron al líder del CJNG.
Oseguera Cervantes, dice el reportaje, nació el 17 de julio de 1966 en el pueblo de Naranjo de Chila, Michoacán, y tiene cinco hermanos. “El joven Rubén abandonó la escuela en el quinto grado y comenzó a trabajar en el campo; a los 14 años se había graduado para proteger los cultivos de marihuana”, añade.
El trabajo periodístico destaca sus actos extremadamente violentos como las emboscadas contra policías en Ocotlán, y San Sebastián del Oeste, el derribo de un helicóptero militar en Villa Purificación, todo en el estado de Jalisco, y cómo su Cártel se ha extendido a más de 22 estados del país.
Aunque por lo visto el pasado domingo ya deben ser más las entidades federativas con fuerte presencia del CJNG, sobre todo por el debilitamiento del sinaloense.
El el artículo referido también se alude a la llamada en la que un jefe policial es regañado por El Mencho, y cómo dominaba a agentes policiales, “no nos acercamos a Mencho, no obtuvimos ninguna fuente, no tuvimos ninguna escucha telefónica. Sabíamos que teníamos a este gran jugador, este narco al alza, pero no teníamos a nadie dentro para investigarlo”, se lee en una cita textual de un policía entrevistado.
En una cita atribuida a Scott Stewart, analista de la firma de inteligencia Stratfor, se lee: “hemos visto que (México) se vuelve muy sangriento, y mucha gente se lo atribuye a El Mencho”.
Según la publicación, Oseguera Cervantes mostraba un salvajismo que es extremo incluso para los estándares del narco. Para El Chapo, sin duda brutal, el asesinato era una parte necesaria de los negocios. Para El Mencho se parece más al sadismo como espectáculo público”
Resalta que “ha habido asesinatos masivos, como los 35 cuerpos atados y torturados arrojados en las calles de Veracruz durante la hora punta de la tarde de 2011. Dos años más tarde, los integrantes del CJNG violaron, mataron y prendieron fuego a una niña de 10 años a quien ellos (equivocadamente) creyeron hija de un rival. En 2015, los asesinos de CJNG ejecutaron a un hombre y a su hijo en una escuela primaria detonando palos de dinamita pegados en sus cuerpos, riéndose mientras filmaban la espantosa escena con sus teléfonos”.
Y continúa:
“Es como un material de ISIS […]. La manera en que matan a la gente”, dice en entrevista a Rolling Stone un agente de la DEA que ha investigado al cártel.
De igual forma, el autor entrevistó al agente especial de la DEA Kyle Mori, quien expuso de la importancia económica de la ubicación geográfica de Jalisco, su importancia financiera y las oportunidades de negocio, “son un gran problema, aquí en Jalisco, cuando El Chapo es capturado, estos chicos –CJNG–, van a dirigir el show”, dijo.
Y ahora ¿quiénes estarán a cargo del criminal y sangriento espectáculo?
Indicios
Los mexicanos sufrimos el terrorismo en todas sus dimensiones, pero pese a ello no fue un bloody sunday, como aquel de Derry, Irlanda, en 1972. Lamentable, sí, la pérdida de la vida de 25 elementos de la Guardia Nacional, de un custodio, de un elemento de la Fiscalía General del Estado de Jalisco y de una mujer ajena a los hechos. AMLO seguramente también habría llorado la muerte de 30 presuntos integrantes de la delincuencia organizada durante los ataques “porque también tienen derechos humanos”. * * * Por hoy es todo. Reciba mi reconocimiento y gratitud por haber leído este Índice Político y, como siempre, mis deseos de que tenga ¡buenas gracias y muchos, muchos días!