La Presidenta Claudia Sheinbaum presentó una iniciativa de reforma electoral que plantea eliminar el Programa de Resultados Electorales Preliminares (PREP), suprimir las 32 senadurías de representación proporcional y modificar el esquema de elección de diputados plurinominales, lo que reconfiguraría la integración del Congreso.
Uno de los ejes centrales es la desaparición del PREP en elecciones federales y locales, con el argumento de que es innecesario y representa un gasto adicional. En 2024, este mecanismo tuvo un costo de 237.3 millones de pesos, en una elección cuyo gasto total ascendió a 64 mil millones de pesos, lo que significó menos de medio punto porcentual del presupuesto total.
Actualmente, el PREP inicia a las 20:00 horas del domingo de la jornada electoral con la captura de datos de las actas que reporta el personal del INE desde las casillas, con el objetivo de llenar el vacío de información mientras los paquetes llegan a las 300 juntas distritales para el cómputo final.
Los ex presidentes del entonces órgano electoral, Luis Carlos Ugalde y Leonardo Valdés, advirtieron que eliminar este mecanismo implicaría pérdida de certeza y confianza en los procesos electorales, y señalaron que sería regresar a un escenario similar al de 1988, cuando no existía un sistema de resultados en tiempo real.
En el ámbito legislativo, la propuesta presidencial contempla eliminar la lista nacional de representación proporcional en el Senado, para que la Cámara alta quede integrada únicamente por 96 escaños: 64 de mayoría relativa y 32 de primera minoría. Con ello, desaparecerían las 32 senadurías plurinominales.
“En el Senado, ahí sí se elimina la lista de representación proporcional, porque el Senado siempre fue concebido como la representación por entidad, desde el principio republicano. ¿Quieres ser senador? Busca el voto popular”, afirmó Sheinbaum.
En la elección de 2024, Morena obtuvo 67 de los 128 escaños, equivalente al 52 por ciento. Bajo el nuevo esquema y en caso de repetir triunfos estatales similares, podría alcanzar 61 de los 96 espacios, es decir, 64 por ciento del total.
La reforma también mantiene las 200 curules de representación proporcional en la Cámara de Diputados, pero propone modificar el mecanismo de asignación para eliminar las listas cerradas definidas por las dirigencias partidistas.
Desde la oposición, legisladores del PRI y PAN cuestionaron la iniciativa. El coordinador del PRI en la Cámara de Diputados, Rubén Moreira, sostuvo que se trata de una “Ley Maduro” y afirmó que la propuesta formaliza la práctica de los “acordeones”.
“Es una reforma que quiere una Ley Maduro en este País, donde además se difunda esa práctica de los acordeones, que es la votación por los 100 diputados; pues eso van a ser: acordeones. Además, es una reforma que quiere terminar con los partidos de Oposición y fortalecer los cacicazgos. Mire que disminuir, por ejemplo, el número de regidores metiéndose con la conformación de la célula básica de la organización de la República, pues qué caray, ¿no?”, declaró.
Por su parte, el coordinador de la bancada del PAN en el Senado, Ricardo Anaya, señaló que la reforma electoral debería atender problemas como la intervención del crimen organizado en campañas.
“Nuestra propuesta era muy clara: por un peso que reciba un candidato o un partido del crimen organizado, ese partido político pierde el registro”, expresó.
La iniciativa también contempla modificar el modelo de elección de diputados de representación proporcional sin eliminar las 200 curules actuales, con el argumento de que las candidaturas compitan directamente por el voto ciudadano.

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