Una ruptura abierta entre los diputados de Morena en el Congreso de Campeche quedó exhibida luego de que 10 de los 16 legisladores del partido manifestaran su desacuerdo con decisiones de la gobernadora Layda Elena Sansores San Román y avanzaran en la reinstalación legal del fuero legislativo, eliminado hace una década.
La medida fue interpretada por los propios diputados como un mecanismo de protección ante una eventual persecución o venganza política, en medio de un conflicto interno que se arrastra desde noviembre de 2025, cuando la mayoría del Poder Legislativo local rechazó aprobar un crédito por mil millones de pesos solicitado por la mandataria estatal.
El presidente de la Junta de Coordinación Política del Congreso, Antonio Jiménez Gutiérrez, sostuvo que “la dignidad no se negocia” y afirmó que la mayoría de los legisladores está dispuesta a respaldar únicamente las decisiones que beneficien a Campeche, sin subordinación política.
Las diferencias escalaron al interior del partido. El dirigente estatal de Morena, Eric Reyes, calificó a Jiménez Gutiérrez como “traidor” al movimiento de la Cuarta Transformación, al acusarlo de confrontar a Sansores, a quien definió como “la líder del movimiento en Campeche y líder a nivel nacional”.
De acuerdo con versiones surgidas en el propio Congreso, Antonio Jiménez fue cuestionado desde el Palacio de Gobierno por permitir que la Mesa Directiva del mes quedara en manos de un diputado de Movimiento Ciudadano, lo que profundizó el distanciamiento entre el Ejecutivo y el bloque legislativo.
Hasta el momento, la gobernadora Layda Sansores no ha emitido ninguna postura pública sobre la división entre los diputados de su partido en el Congreso local.
