‘Haiga sido como haiga sido’, Rubén Nemesio Oseguera Cervantes, alias “El Mencho”, ya está muerto. Los reportes de la Secretaría de la Defensa dieron ayer domingo parte oficial de que el principal capo del narcotráfico en el planeta fue herido y capturado en su guarida de Tapalpa, en Jalisco. Dicen que falleció en un avión que lo trasladaba herido, todavía con vida, a la Ciudad de México.
Un excelente y muy esperado golpe asestado por el gobierno de la Cuarta Transformación, que sin duda le dará a la presidenta Claudia Sheinbaum un enorme respiro frente a las presiones de Estados Unidos y las exigencias del presidente Donald Trump. Lo que no hicieron en su tiempo ni el priista Entique Peña Nieto -en cuyo sexenio nació el Cártel Jalisco Nueva Generación- ni el morenista Andrés Manuel López Obrador, por voluntad propia o por pragmatismo lo acabó consumando la inquilina de Palacio Nacional.
Y sin restar mérito alguno a esta captura tan esperada, no podemos dejar de analizar y cuestionar tres puntos clave del operativo.
I.- ¿QUIÉN CAPTURÓ A “EL MENCHO”?
El comunicado de las Fuerzas Armadas incluye sólo a la Secretaría de la Defensa, a la Fiscalía, a la Guardia Nacional y al Centro Nacional de Inteligencia. También reconoce el apoyo de información de los servicios de inteligencia de los Estados Unidos.
Lo curioso es que en todo el comunicado no se menciona a la Secretaría de Seguridad, que encabeza Omar García Harfuch. Peor aún, tampoco se incluye a la Secretaría de Marina, bajo cuyo resguardo está la zona en donde capturaron a “El Mencho”. ¿Acaso quienes de verdad apadrinaron ese operativo -desde algún recóndito escondite- no querían que “El Mencho” fuera capturado vivo, sino muerto, para que se eliminara cualquier tentación de extradición a Estados Unidos donde hablaría largo y tendido, entregando información clave de quienes lo apadrinaron desde que apareció en la narco cartelera en 2012, a finales del sexenio del panista Felipe Calderón?
Por la tarde de ayer domingo, un escueto comunicado de Omar García Harfuch se concretaba a felicitar, en dos líneas, a la Secretaría de la Defensa. Y las Fuerzas Armadas, a su vez, aclaraban a lo que no le dieron énfasis en su comunicado original: que la captura se hizo con información del Centro Nacional de Inteligencia, dependiente del secretario Omar García Harfuch. Pero lo que quedó en claro es que, físicamente, ningún elemento, ni de Seguridad ni de Marina, se vieron involucrados en la espectacular captura. El mérito es endosado a la Secretaría de la Defensa.
II.- ¿FUE O NO CON APOYO DE ESTADOS UNIDOS?
El cuestionamiento de fondo es si en esta captura participaron los centros de inteligencia de Estados Unidos y que tienen ya formalmente dos comandos militares apoyando las estrategias de las Fuerzas Armadas y de seguridad en México. Y la respuesta no es clara. De hecho, existen distintas versiones.
En el parte oficial, dado a conocer por la Secretaría de la Defensa, se admite: “Cabe hacer mención que, para la ejecución de esta operación, además de los trabajos de inteligencia militar central, dentro del marco de coordinación y cooperación bilateral con los Estados Unidos, se contó con información complementaria por parte de autoridades de ese país”. Es decir, los captores de “El Mencho” admiten que existió la cooperación norteamericana.
Sin embargo, eso contrasta con el comunicado de Christopher Landau, el subsecretario de Estado norteamericano y ex embajador de Estados Unidos en México, quien en sus redes felicita ampliamente a las Fuerzas Armadas por la captura del más famoso narcotraficante. Y el brazo derecho de Marco Rubio reconoce que, esa captura, es un gran logro para México, América Latina y para el mundo. Pero no establece en ese comunicado si Estados Unidos jugó algún papel directo o indirecto, incluso como asesor en la operación consumada en Tapalpa, Jalisco.
Breitbart, un sitio periodístico texano de investigación con amplios nexos entre los servicios de inteligencia norteamericanos, reveló ayer domingo que en la operación para la captura de “El Mencho” participaron activamente elementos de la Marina de los Estados Unidos, quienes habrían entrenado al comando mexicano responsable del operativo de Jalisco, en el que murieron tres individuos y cuatro más resultaron heridos. Uno de esos heridos era “El Mencho”, quien habría muerto en el trayecto al hospital para ser atendido.
Otros medios, como ABC News y Fox News, fueron contundentes al afirmar que Estados Unidos sí participó muy activamente en la captura más esperada del crimen organizado. El consenso es que, al menos con servicios de inteligencia y entrenamiento, además de sofisticados equipos de geolocalización, los norteamericanos apuntalaron la captura.
III.- LA PRESIDENTA: DESINFORMADA Y DESPROTEGIDA
Si como advierte el comunicado de la Secretaría de la Defensa, el operativo tuvo lugar entre altas horas de la noche del sábado y las primeras horas del domingo, ¿por qué no se obligó a la presidenta Claudia Sheinbaum a mantenerse apertrechada desde el domingo por la mañana en Palacio Nacional? ¿Por qué no fue ella quien saliera temprano en la mañana -aún en su gira por Coahuila- para dar a conocer esa gran captura de su gobierno?
Peor aún, lo que es todavía más preocupante, ¿por qué una vez que fue capturado “El Mencho” y antes de dar a conocer la noticia que despertaría la furia del Cártel Jalisco Nueva Generación no se endurecieron los protocolos de custodia de la presidenta para ser trasladada de inmediato desde Saltillo hasta Palacio Nacional? Permitir que continuara en contacto abierto durante su gira era una invitación a que algún jefe de los cárteles, que se sintiera traicionado por la captura de “El Mencho”, pudiese hacerle daño a la mandataria mexicana.
Sobre todo, que cuando apenas se conoció de la captura de “El Mencho”, se desataron decenas de actos vandálicos y terroristas a lo largo y ancho del territorio nacional, en especial en Jalisco, Michoacán, Tamaulipas, Guanajuato, Oaxaca y Guerrero. De tal magnitud eran los ataques a instalaciones civiles, como tiendas de conveniencia, supermercados e incluso al aeropuerto de Jalisco, que la embajada de los Estados Unidos en México se vio obligada a emitir una alerta para que sus ciudadanos se resguardarán ante cualquier conflicto en los estados de Jalisco, Tamaulipas, Michoacán, Guerrero y Nuevo León.
Incluso, empresas como la aerolínea Air Canada y transportes Estrella Blanca, suspendieron sus servicios frente a la incertidumbre y las violentas reacciones que generó en distintos Estados la captura de “El Mencho”, y que incluyeron el incendio de sucursales del Banco del Bienestar en Jalisco.
¿Por qué si todos emitieron alertas, nadie del círculo de seguridad de la presidenta Claudia Sheinbaum, le suspendió sus giras ayer por la mañana y le creó no sólo un cerco de protección, sino un “cuarto de guerra”, ante la eventualidad de un acto violento en su contra, como venganza por la captura de “El Mencho”?
Mucho, sin duda, será lo que exija en los próximos días -conforme se conozcan detalles- el análisis de esta captura tan esperada. Pero eso no eclipsa el gran logro que significa hoy, un México sin el capo que asolaba el 40 por ciento de su territorio.
Hoy debió amanecer muy contenta la presidenta Claudia Sheinbaum y todavía más contento el presidente Donald Trump. Sin duda, habrá llamada.
Pero quienes están más de plácemes son Andrés Manuel López Obrador, Audomaro Martínez, Adán Augusto López y Miguel Ángel Osorio Chong, quienes durante 13 años apadrinaron el crecimiento del Cártel Jalisco Nueva Generación y de su líder, “El Mencho”, quien ya no podrá rendir testimonio, como Joaquín “El Chapo” Guzmán o como Ismael “El Mayo” Zambada. ¿Se cumplirá aquí el refrán aquel de “muerto el perro, se acabó la rabia”? Lo dudamos. Esperemos el coletazo.