El lugar es precioso: playas de arena blanca, una espesa vegetación, palmeras de un verde deslumbrante, piscinas de fondo azul profundo, un faro, una impresionante vista a la Bahía de Banderas y a los atardeceres deslumbrantes del Pacífico, en un complejo gestionado por un entramado de empresas que, dicen las autoridades de EU, están vinculadas al Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG).
Más de seis mil personas han caído en esta estafa y han perdido más de 300 millones de dólares. En los últimos años, el FBI, la fiscalía de Nueva York y otras autoridades de EU y de México han investigado este fraude. Han descubierto, como ya expliqué en otras columnas, que personas en México se hacen pasar por abogados, funcionarios del gobierno y gestores. Estos llaman a los dueños de tiempos compartidos y les dicen que pueden ayudarles a deshacerse de su propiedad y ganar mucho dinero con la transacción, que solo se requieren algunos pagos de impuestos y comisiones. Estos pagos son otra estafa.
Hace unos meses, investigué a Michael Ibarra, un contador de Puerto Vallarta que pasó de vivir en una casa pequeña y popular a un lujoso departamento en Marina Vallarta. En esa investigación, descubrí que al menos dos hermanos de Ibarra formaban parte de su red de empresas, pero no habían sido mencionados por las autoridades de EU. Este jueves, el Departamento del Tesoro de EU incluyó en su lista de lavadores de dinero a Kovay Gardens, un complejo de tiempo compartido en Nayarit, a cinco personas y a 17 empresas mexicanas, todos vinculados a la red Ibarra.
En la nueva lista de compañías, veo el mismo patrón: Rivera Miramontes era el apoderado de varias empresas. Como en el caso de Ibarra, aquí también los principales accionistas son contadores o personas que viven en casas sencillas, en barrios modestos de Tlajomulco y Puerto Vallarta.
En el otoño pasado, en Nueva York, se formalizó parte de este caso mediante una acusación penal. Allí hay un dato clave que tampoco aparece en esta nueva investigación: el caso en Nueva York menciona que la estafa se operaba a través de una “compañía de resorts, un conglomerado mexicano principalmente involucrado en la operación de hoteles, resorts, cruceros y campos de golf”. La compañía, con sede en Nuevo Nayarit, opera “numerosas cadenas de hoteles en México”.
Cuando vi el anuncio sobre Kovay Gardens este jueves pensé que en los documentos se hablaría de esa gran compañía de resorts y hoteles con presencia nacional. Pero esto de Kovay Gardens parece algo mucho más pequeño, una estafa local, hecha por un par de empresarios que crecieron mucho en los últimos años. El gobierno mexicano anunció que también investiga el caso, pero tampoco se ha mencionado a esa gran cadena de resorts.
Falta, por tanto, mucho por conocer. Falta por entender más sobre cómo se operó el fraude, cuáles son las empresas legales involucradas y cuál es esa gran compañía de resorts que habría operado el fraude a gran escala, en todo México, no solo desde un pequeño complejo de tiempo compartido frente a la Bahía de Banderas.