Israel y Estados Unidos iniciaron un ataque conjunto de gran escala contra Irán, en una operación que el presidente estadounidense, Donald Trump, calificó como “masiva” y que, según declaraciones oficiales, tiene como objetivo final el cambio de régimen en la República Islámica.
La primera oleada de bombardeos fue dirigida contra altos dirigentes iraníes, incluidos el líder supremo, Ali Jameneí, y el presidente, Masoud Pezeshkian, de acuerdo con corresponsales militares israelíes. Las explosiones comenzaron a escucharse desde primera hora en Teherán, mientras que el ministro de Defensa de Israel, Israel Katz, anunció la campaña bélica alrededor de las 08:00 horas locales.
Trump afirmó que la operación contempla la “aniquilación” de la Marina iraní, del programa nuclear y de misiles, y advirtió sobre la “muerte segura” para integrantes de las Fuerzas Armadas, la Policía y la Guardia Revolucionaria Islámica si no se rinden. “Irán rechazó toda oportunidad de renunciar a sus ambiciones nucleares”, declaró en un mensaje difundido en Truth Social.
El mandatario estadounidense llamó además a la población iraní a sublevarse contra su Gobierno. “El poder de su libertad está en sus manos”, expresó. En la misma línea, el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, exhortó: “Es vuestra oportunidad, tomad vuestro destino en vuestras manos”.
Irán respondió con el lanzamiento de misiles y drones hacia territorio israelí y bases estadounidenses en Oriente Próximo. Se registraron explosiones en Israel, así como en Baréin, Qatar, Emiratos Árabes Unidos y Kuwait, donde al menos una instalación militar estadounidense habría sido alcanzada, según medios estatales de Baréin. Israel declaró el estado de emergencia y cerró su espacio aéreo; Irak adoptó una medida similar.
El Gobierno iraní calificó el ataque como “una prueba para la resistencia nacional del pueblo iraní” y aseguró que las Fuerzas Armadas responderán “de forma decisiva”. En un comunicado, sostuvo que la ofensiva busca “socavar” la soberanía e integridad territorial del país y afirmó que ocurrió nuevamente en medio de negociaciones sobre el acuerdo nuclear.
En Teherán, testigos reportaron columnas de humo en la zona de la calle Pasteur, donde se ubican instalaciones vinculadas al líder supremo. Autoridades iraníes informaron que universidades y escuelas permanecerán cerradas hasta nuevo aviso, aunque aseguraron que hospitales, farmacias y bancos continúan operando. También se observaron filas en gasolineras y compras masivas de alimentos y agua embotellada.
Reportes preliminares de la agencia estatal IRNA señalaron al menos 40 muertos en una escuela de niñas en el sur de Irán, así como 45 heridos en un ataque en la localidad de Minab, en la provincia de Hormozgan.
La operación ocurre tras meses de tensión y enfrentamientos previos entre ambos países desde 2024, incluidos ataques con drones y misiles. En días recientes habían llegado a Israel aviones F-22 estadounidenses y aeronaves de reabastecimiento, en un despliegue inusual. La industria armamentística israelí aceleró desde agosto la producción de interceptores Arrow 3, utilizados en conflictos anteriores.
La población israelí fue alertada del inicio de la ofensiva mediante sirenas antiaéreas y mensajes en teléfonos móviles que instaban a permanecer cerca de refugios ante la previsible respuesta iraní. En Jerusalén se activaron alarmas de forma constante, mientras las autoridades reportaron heridos e impactos puntuales.
