Nos cuentan que en la cancillería mexicana se analiza con cautela la posibilidad de un encuentro entre la presidenta Claudia Sheinbaum y el mandatario de Estados Unidos, Donald Trump. Aunque en el calendario inmediato no aparece una reunión bilateral, en los pasillos diplomáticos ya se habría puesto sobre la mesa una posibilidad real de que durante una cumbre a realizarse en Miami, Florida, a principios de marzo, en la que Trump tiene previsto reunirse con varios presidentes latinoamericanos, entre ellos los de Paraguay y El Salvador, se abra espacio para el cara a cara, aunque sea breve y protocolario. Por ahora, nos aseguran, todo se maneja con prudencia. Pero en política exterior, nos recuerdan, las cosas pueden cambiar de un momento a otro.
Ahora que están otra vez de moda las pensiones doradas, nos recuerdan que desde 1999 en los medios nacionales se documentó y se dio amplia cobertura al escándalo de José Ángel Gurría, pensionado por Nacional Financiera con una modificación tramposa de su fecha de nacimiento para alcanzar 77% de su salario, a tal grado que hubo una comisión en el Congreso que investigó, con participación de opositores de entonces que hoy están en el gobierno. Lo mismo que el caso de Óscar Espinosa Villarreal, el pensionado más joven de la historia de esa institución, a los 40 años de edad y con apenas seis de trabajo en ella. Nos hacen ver que quienes dicen que los medios no publicaban eso para defender a los gobiernos neoliberales, tienen corta la memoria. Quizá lo nuevo es que don José Ángel sigue cobrando, pese a todo lo publicado. Poco ha cambiado desde aquellos años noventa: los medios documentan transas y delitos, pero las investigaciones oficiales no encuentran pruebas. Lo bueno es que se acabó la larga noche neoliberal.
Desde el movimiento de Morena nos comentan con ironía que será muy interesante observar la cara de desilusión de todos los que auguran el caos para el partido y andan profetizando no sólo el arribo en marzo de Rafael Marín Mollinedo a Quintana Roo desde la Agencia Nacional de Aduanas de México, para tomar la candidatura de los guindas y enfilarse a ser gobernador, sino que, además, aseguran, están haciendo de esto un jugoso negocio que pronto se va a cerrar. ¿Será?
Nos cuentan que en el Senado ya no hay recursos o ya no quieren gastar en lo esencial que se estableció durante la pandemia y que en muchos centros de trabajo el riesgo sanitario se mantiene ante la influenza estacional, contagios por enfermedades respiratorias y ahora con los 10 mil casos y más de 30 muertes por sarampión en el país. Nos dicen que desde hace tres meses los dispositivos con gel antibacterial no se han rellenado. Al parecer es más importante promover salones de belleza que cuidar la salud de más de 2 mil trabajadores y legisladores. Que alguien le avise a Óscar Palomera, quien además de ser senador suplente de Adán Augusto López y su paisano de Teapa, Tabasco, es el secretario de Servicios Administrativos de la Cámara alta del Congreso. ¿Estará don Óscar muy ocupado con la salpicadura que le tocó en semanas pasadas por el caso de La Barredora para pensar en nimiedades?