La captura y muerte, el domingo, del jefe del crimen organizado más buscado de la década, Nemesio Oseguera, alias El Mencho, cabeza del Cártel Jalisco Nueva Generación, es el golpe a la delincuencia más importante, aun que el de El Chapo Guzmán, 22 de febrero de 2014 y, tras su fuga de El Altiplano y su recaptura, seis meses después, el 8 de enero de 2016 en Los Mochis, Sinaloa.
El Mencho se había convertido en el símbolo del poder de la delincuencia organizada a nivel mundial y de la impunidad vigente en México, al paso de los gobiernos.
En el de López Obrador su poder se extendió territorialmente como nunca y su diversificación criminal también.
Su captura se había convertido en un imposible para Felipe Calderón, Enrique Peña Nieto, cuando aún no alcanzaba las dimensiones que desarrolló en el gobierno de López Obrador, y de este mismo, refugiado en el engaño de los abrazos y no balazos que, reitero, permitieron su auge a nivel mundial.
Y así llegamos al amanecer del domingo 22 de febrero, el día 510 del gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum y al operativo militar dirigido por el general secretario de la Defensa, Ricardo Trevilla Trejo, quien, tras tener confirmada el sábado por la tarde la ubicación del delincuente, en una cabaña de Tapalpa, el Valle de Bravo de los tapatíos, a dos horas de Guadalajara, activó el operativo y horas después, tras confirmarlo en ese lugar, autorizó la operación en la que los militares fueron recibidos a tiros por su cuerpo de seguridad, para luego huir al bosque donde le dieron alcance y, tras otro enfrentamiento, El Mencho y dos escoltas cayeron gravemente heridos y otros dos muertos.
A los sobrevivientes los trasladaron en helicóptero hacia un hospital de Guadalajara, pero, fallecidos en la ruta, los llevaron al aeropuerto de Morelia y de allí a la base militar del AICM. Los cadáveres al forense y los detenidos a la Fiscalía Especializada en Delincuencia Organizada.
Así lo informó ayer, en un reporte nunca visto, el general Trevilla acabando con el cuento de los abrazos y no balazos.
RETALES
1. CAÍDOS. Los delincuentes mataron a 25 guardias nacionales, un comandante y un celador de Jalisco. De criminales, cayeron 34, según informó Omar García Harfuch, quien hizo un amplio reconocimiento al general Trevilla;
2. APOYO. La presidenta Sheinbaum hizo lo que ninguno de sus antecesores: reconocer la aportación de información e inteligencia del gobierno de Estados Unidos en esta captura; y
3. ENVÍO. La Presidenta no mandará hoy su reforma electoral al Congreso por falta de acuerdos con Verde y PT. Anoche recibió en Palacio a Jorge Emilio González, Alberto Anaya, Luisa María Alcalde, Rosa Icela Rodríguez, Ricardo Monreal, Ignacio Mier y Pablo Gómez, y no cedieron. Seguirán las reuniones.