Columna invitada

El juicio de AMLO en Polanco

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  • Decía en 2005 Andrés Manuel López Obrador que “a los presidentes los juzga la historia” y que más que a los tribunales, la evaluación final de un mandato presidencial le corresponde al juicio histórico y popular.

    21 años después de aquella frase pronunciada como Jefe de Gobierno del DF, en el contexto del desafuero que intentó realizarle el gobierno de Vicente Fox, a López Obrador le llegó la hora de su juicio; porque ha comenzado a escribirse la historia de su gobierno no sólo en voz de sus críticos y detractores, sino de quienes fueron sus colaboradores más cercanos y conocieron de cerca su estilo peculiar de gobernar.

    Anoche en el lujoso barrio de Polanco, el enorme salón principal del Club de Industriales, con sus paredes cubiertas de madera y sus mullidas alfombras, se convirtió en una gran sala de juicios en donde, en ausencia, el expresidente y su gobierno fueron sentados en el banquillo de los acusados y sometidos a una aguda y crítica revisión de sus decisiones, sus acciones y su cuestionable forma de ejercer el poder.



    Con los autores como fiscales, el moderador como abogado del diablo y como jurado el nutrido público que abarrotó la enorme sala, la presentación del libro “Ni Venganza ni Perdón”, de Julio Scherer y Jorge Fernández fue el escenario de una revisión crítica de los seis años del obradorato, a partir de las historias, anécdotas y denuncias que aparecen en el texto que ha sacudido a la 4T y que ha expuesto no sólo conductas cuestionables y hasta delictivas de varios de personajes de primer nivel del movimiento morenista.

    Curiosamente, para ser un libro que habla de la 4T, a su presentación no llegó ni un solo político del partido gobernante o del gobierno en turno y el público, que desde las 6 de la tarde comenzó a ocupar los más de 400 lugares instalados para el evento, eran más bien críticos, opositores, periodistas y abogados que tienen una visión distinta, y en algunos casos totalmente opuesta, a lo que predicaba desde su púlpito mañanero el expresidente sometido a juicio.

    Solo un exintegrante del gabinete de López Obrador se vio entre el público, el exsecretario de Agricultura, Víctor Manuel Villalobos, y de ahí entre los asistentes había antilopezobradoristas recalcitrantes como la directora de Siempre, Beatriz Pagés, abogados críticos como Ignacio Morales Lechuga, personajes como el excanciller Jorge Castañeda o la exsecretaria general del PRI, Claudia Ruiz Massieu, fueron parte de la concurrida asistencia que llenó el salón para escuchar los juicios que se emiten en el libro sobre el pasado sexenio y sobre sus protagonistas.



    Antes de que empezara la presentación, Luis Téllez Kuenzler, en su calidad de presidente del Club de Industriales le dio la bienvenida a los autores y asistentes recordando que en los 70 años de existencia que cumple este Club por sus instalaciones han desfilado no sólo los grandes empresarios de México sino personajes como Octavio PazCarlos Fuentes, Rufino Tamayo y el periodista Julio Scherer, de quien dijo que “cada sábado desayunaba con don José Carral” en estas instalaciones.

    El presentador, Leonardo Curzio, hizo una reseña breve del libro de Scherer y Fernández y destacó el valor del texto que cuenta la historia reciente del país y la forma en que se tomaron decisiones trascendentales para los mexicanos. “Es un libro que tiene que leerse para saber lo que pasaba y lamento que haya quien no quiera leerlo”, dijo en alusión a la respuesta que hace unos días dio la presidenta Claudia Sheinbaum cuando le preguntaron sobre el texto publicado por editorial Planeta: “No lo he leído ni lo voy a leer”, respondió la mandataria.

    Curzio pasó de reseñar el libro a sentarse con los autores y comenzó a hacerles preguntas sobre los distintos pasajes que narran el exconsejero jurídico y el periodista. “¿Cómo entender que Jesús Ramírez ocupe un alto cargo en la Presidencia después de que le abrió la ventana a Carmona, el mayor huachicolero?”, preguntó el presentador, mientras Scherer recordaba su denuncia de los casi 28 mil millones de pesos que se le entregaron al entonces vocero presidencial para supuestamente pagar pensiones a los trabajadores liquidados de Luz y Fuerza del Centro.



    “Jesús Ramírez tendría que explicar cómo se usaron esos recursos que, desde el inicio fueron irregulares porque los extrabajadores de Luz y Fuerza del Centro fueron todos liquidados cuando se disolvió la empresa y se les liquidó con base en la ley, por lo que ninguno de ellos podía ser pensionado”, dijo Scherer, mientras que Jorge Fernández aseguró que el vínculo de Ramírez Cuevas con el asesinado empresario huachicolero, Sergio Carmona, es algo que está documentado con testimonios que indican que fue él quien introdujo al Rey del Huachicol con el presidente López Obrador y con la estructura de Morena.

    En algún momento de la presentación, Scherer narró las discusiones sobre el uso del glifosato en los cultivos mexicanos, recordando un pasaje del libro en el que López Obrador convocó a Palacio Nacional a sus colaboradores a que le presentaran argumentos a favor y en contra del uso de este herbicida, mencionando que un ala del gabinete, como la secretaria del Medio Ambiente, la directora del Conacyt y el propio Jesús Ramírez aseguraban que el glifosato causa cáncer en humanos si se usa en cultivos de alimentos, mientras que el titular de Agricultura, él y otros le decían al presidente que no había estudios científicos que respaldaran la prohibición al químico, junto con el maíz transgénico, que terminaría provocando una disputa comercial con Estados Unidos que fue perdida por México en los paneles del TMEC.

    Y cuando tanto el presentador, como los autores, recordaban ese tipo de discusiones, sin bases científicas ni técnicas o los nombramientos de personajes sin conocimientos ni experiencia en los cargos de gobierno, bajo la fórmula del 90% de lealtad y 10% de conocimientos, el presentador Curzio le soltó a Scherer: “¿Crees que Andrés Manuel fue un gigante político, pero un enano administrativo?”. Y el exconsejero jurídico, que había comenzado su discurso reconociendo logros históricos del presidente como “haber ayudado a los más pobres de este país”, pasó saliva y respondió: “No, yo creo que fue Andrés Manuel quiso cumplir todo lo que ofreció en campaña y lo hizo con su forma de entender el gobierno”.



    Junto al expresidente y varios de sus colaboradores, también fue sometido a un duro juicio el exfiscal Alejandro Gertz Manero, a quien Scherer y Fernández dedican amplias partes del libro. “El fiscal utilizó a la Fiscalía para sus venganzas personales; colocó en los cargos a personas de segundo y tercer nivel que no sabían y por eso no se integraban bien las carpetas de investigación; él llegó al cargo por el apoyo que tuvo de los partidos en los que había trabajado (MC, PRI y PAN) y no tenía comunicación directa con el presidente”, dijo el exconsejero jurídico que reconoció que cuando López Obrador dijo en una mañanera “yo confío plenamente en el fiscal”, justo cuando éste había iniciado una persecución judicial en su contra “sentí esa frase como una puñalada en el corazón”.

    Casi hora y media duró la presentación del libro y el juicio público al expresidente López Obrador. Mientras el presentador y los autores iban narrando y comentando las revelaciones y denuncias del libro, muchos en el público asentían, afirmaban o hacían expresiones de rechazo a lo que se describía desde el estrado: un presidente que, a pesar de sus promesas y buenas intenciones, terminó conduciendo al país y ejerciendo el poder y el gasto público de manera improvisada, caprichosa y que tomó decisiones sin sustento técnico, económico y científico. Un político que, dijo el autor, “se transformó con el poder y después del tercer año fue una persona distinta. Dejó de ser un demócrata y se volvió un hombre obsesionado con mantener el poder a toda costa”.

    Así que, como bien lo vaticinó en 2005 cuando empezó su larga ruta hacia la Presidencia de la República, “a los presidentes los juzga la historia”. Y anoche al expresidente López Obrador le hicieron, en Polanco, uno de los muchos juicios que todavía le falta enfrentar de cara a los mexicanos. Y claramente no salió bien librado ni hubo nadie que lo defendiera.



    NOTAS INDISCRETAS… Ayer en su primer discurso sobre el Estado de la Unión, ante el Congreso de su país, el presidente Donald Trump habló de lo que considera sus logros en este primer año de su segundo mandato y tras cuestionar a sus opositores demócratas, defender sus cuestionadas políticas antiinmigrantes y hablar de “una nación más rica y más fuerte” mientras arremetía contra la Corte Suprema que recientemente le declaró ilegales sus aranceles comerciales, el mandatario estadunidense habló del abatimiento de Nemesio Oseguera “El Mencho” y se adjudicó la eliminación del capo como una acción sólo de su gobierno: “También hemos eliminado a uno de los más siniestros cabecillas de los cárteles (del narcotráfico) como todos vieron ayer”, comentó a la captura y muerte del Mencho a manos del Ejército mexicano y del gobierno de la presidenta Sheinbaum. Y aunque es sabido que ese operativo contó con el apoyo de inteligencia de agencias estadunidenses, tal y como lo informó el propio gobierno mexicano, en el fraseo de Trump nunca mencionó al Ejército y el gobierno de México como los ejecutores de esa “eliminación” y se atribuyó completamente el mérito de haber abatido al capo más buscado por la justicia estadunidense. Justo ayer la presidenta Sheinbaum insistía en que “no hubo participación de Estados Unidos” en la parte operativa de la captura y abatimiento de El Mencho, y que solo colaboraron con información de inteligencia, pero parece que el señor Trump tiene “otros datos” y según él fueron su gobierno y sus agencias los que eliminaron al líder del CJNG… Ayer los ministros de la Suprema Corte votaron por unanimidad la revocación del amparo que protegía al exgobernador panista de Tamaulipas, Francisco García Cabeza de Vaca, por lo cual se reactiva la orden de aprehensión en su contra por los delitos que le imputó la FGR por delincuencia organizada, lavado de dinero y defraudación fiscal. La propuesta para cancelar el amparo, presentada por la ministra Lenia Batres, generó un debate fuerte sobre si los jueces federales tienen o no facultades para valorar la suficiencia de las pruebas presentadas en contra de un ciudadano por parte del Ministerio Público para imputarle un delito o solicitar su aprehensión. Ministros como Yasmín Esquivel y Giovani Figueroa cuestionaron el proyecto de Batres por sugerir que un juez no puede opinar sobre si las pruebas presentadas en una acusación son o no suficientes; ambos defendieron la facultad de los jueces para considerar si hay o no elementos para conceder un amparo a un ciudadano y votaron en contra de esa parte del proyecto de la ministra Lenia, pero al final, la totalidad de los nueve ministros avalaron la revocación del amparo, por lo que García Cabeza de Vaca podría ser detenido por la FGR, aunque el exgobernador panista se encuentra radicando desde 2022, cuando terminó su mandato, en Estados Unidos. Y justo ayer, como respuesta al fallo de la Corte que le quitó la protección del amparo federal, Cabeza subió un video a redes sociales en el que cuestiona la calidad moral y jurídica de la Corte “surgida de los acordeones” y sostiene que el fallo en su contra no sólo deja a los ciudadanos en la indefensión jurídica frente a abusos del Estado, al dudar de la capacidad de los jueces para valorar las pruebas con las que se acusa, sino que además afirma que este fallo “confirma para qué querían una corte politizada y a modo, para perseguir a los opositores, a los que consideran enemigos políticos y a todo aquel que disienta del gobierno. Ese es el fruto de la elección judicial”, dijo el panista quien anunció que seguirá combatiendo, con sus abogados tanto mexicanos como estadounidenses, las acusaciones en su contra que calificó de “persecución política del expresidente López Obrador” quien asegura que lo quiso meter a la cárcel desde su gobierno por haber sido el primero que denunció en 2019 “la operación del huachicol fiscal a través de la aduana de Reynosa”. En fin, que como López Obrador nomás no pudo en sus seis años meter a la cárcel a Cabeza de Vaca, parece que ahora, con el fallo de la Corte, volverán a intentarlo, aunque para eso tendrían que extraditarlo de Estados Unidos… Los dados mandaron Capicúa. Se vuelve a lanzar el tiro.

    Salvador García Soto

    Salvador García Soto es periodista y analista político, autor de la columna Serpientes y Escaleras en El Universal. Conduce A la 1 en Heraldo Radio y es comentarista en Televisa, destacándose por su visión crítica y su profundo análisis de la actualidad.

    2 comentarios

    1. Luis Ignacio

      Una narc0c0rte drak0niana, de narc0ministr0s peleles, ac0rde0ner0s y a m0do del narc0partid0 m0rena. P0bre México, tan lejos de Dios y de la guadalupana, y tan cerca de esta narc0c0rte inquisit0rial


    De Hermosillo, Sonora

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    Online desde el 2010

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