En Hermosillo, Sonora, familiares, amigos y colegas dieron el último adiós a José Antonio Jiménez Nevárez, minero de 34 años cuyo cuerpo fue recuperado de una fosa clandestina en el municipio de Concordia, Sinaloa.
El trabajador de la compañía Vizsla Silver fue localizado el pasado 6 de febrero en la localidad de El Verde, donde también fueron identificados otros cuatro compañeros originarios de Zacatecas, Chihuahua, Guerrero y Sinaloa. Los cinco formaban parte de un grupo de diez empleados reportados como desaparecidos, de los cuales cinco aún no han sido localizados.
Jiménez Nevárez se desempeñaba como coordinador de seguridad industrial y salud ocupacional en el proyecto Pánuco, cargo que ocupaba al momento en que fue privado de la libertad el 23 de enero por un grupo armado que irrumpió en el complejo habitacional donde descansaba el personal.
Durante la ceremonia fúnebre, el féretro de madera fue acompañado por un retrato en el que se le observaba sonriente. Sobre la imagen, sus seres queridos colocaron su chaleco naranja y su casco blanco, uniforme que utilizaba diariamente.
Su compañera de vida expresó que la ausencia de José Antonio representa un quiebre para su familia, pues se encontraba en la región serrana con el propósito de proveer recursos para sus hijas, de 5 y 10 años de edad. “Saliste a buscar el sustento para darle lo mejor a tus hijas, que no les faltara nada, y ahora les faltas tú, pero sé que desde el cielo las cuidarás como siempre lo hiciste”, manifestó.
A las condolencias se sumó Ana Guadalupe Jiménez Cota, quien se identificó como su familiar: “Siempre en mi corazón mijo. Nos dejas un gran dolor pero siempre que te miraba con una gran Sonrisa y un fuerte abrazo, así te voy a recordar toda mi vida y te voy a querer siempre. José Antonio Jiménez Nevárez vuela alto a los brazos de Dios”.
En redes sociales, allegados destacaron su desempeño profesional. “No es posible que un profesional y profesionista como él, que trabajaba honradamente para llevar sustento a su casa, le hayan arrebatado sus sueños por unos delincuentes que no tienen nada que perder y están podridos por dentro”, publicó Rosales Cristina Lidia, empleada del sector minero.
El Gobierno federal atribuyó el crimen a una presunta confusión de una célula de “Los Chapitos”. No obstante, compañeros de las víctimas denunciaron bajo anonimato que el personal era objeto de extorsiones y amenazas desde el año pasado, incluso con instrucciones para cambiar el color de sus uniformes y ser identificados en la sierra, zona donde operan grupos criminales en la frontera con Durango.
La Asociación de Ingenieros de Minas, Metalurgistas y Geólogos de México anunció jornadas de protesta en distintos estados para exigir condiciones de seguridad que permitan ejercer la profesión sin riesgo de violencia, al señalar la vulnerabilidad de técnicos y especialistas en regiones con disputa territorial.
Por su parte, Vizsla Silver mantiene suspendidas sus actividades de campo mientras colabora con las investigaciones, en tanto colectivos de búsqueda en Sinaloa solicitaron a la Fiscalía estatal informes precisos sobre las diligencias periciales realizadas en el sitio del hallazgo.
