Desde hace al menos tres meses, Amílcar Olán Aparicio, principal prestanombres de los hijos del expresidente López Obrador, comenzó una campaña de intimidación contra empresarios que en algún momento fueron sus amigos, socios y beneficiarios de las decenas de contratos millonarios que se echó a la bolsa durante todo el sexenio pasado.
Amílcar primero comenzó con exigencias para que le pagaran comisiones de las ganancias por haber obtenido negocios en la Secretaría de Salud, Pemex, Comunicaciones y Transportes e incluso la Secretaría de la Defensa Nacional. Esos empresarios le cuestionaron cómo era posible que se atreviera a pedir su parte del trato cuando las oficinas de gobierno todavía adeudaban la mayoría de los montos correspondientes.
Al no haber respuesta, Amílcar comenzó a denunciarlos por distintos motivos ante la fiscalía de Tabasco. Según las fuentes, planeó una estrategia junto con el fiscal del estado, Óscar Tonatiuh Vázquez Landeros. Al menos tres carpetas a las que tuve acceso, muestran que Amílcar, a través de su abogado Miguel Ángel Esqueda Romero, presentó acusaciones por secuestro, intento de homicidio, lavado de dinero y fraude.
Uno de esos empresarios, que hoy se dice extorsionado, narró en su círculo cercano que acudió con las cabezas de “El Clan” para pedirles ayuda. Dado que conocía a los hijos de López Obrador desde niños y siempre tuvo acceso directo a ellos, les explicó la situación, pero la respuesta fue decepcionante.
Según los testimonios, Andy López Beltrán respondió que hicieran lo que tuvieran que hacer, que procedieran. Una especie de luz verde que luego detectaron se ponía roja más adelante. Cuando los empresarios comenzaron a tentar terreno para presentar las denuncias se encontraron con distintos bloqueos y en distintas oficinas que no corresponden a un personaje del tamaño de Amílcar, pero sí de sus principales socios: los juniors.
Bajo esa lógica, Amílcar Olán Aparicio ha mantenido y expresa con sus cercanos una idea que adelanté en este espacio: “si caigo yo, caen los López Beltrán”. A las trabas detectadas por esos empresarios, insisto, antes beneficiados, se suma el acomodo de jueces del bienestar financiados por el propio Amílcar, quien también presume que apoyó económicamente a dos de los nuevos ministros de la nueva Suprema Corte de Justicia.
En resumen: ya son varios que se la quieren cobrar a Amílcar.
Stent:
En Yucatán crearon una oficina llamada Agencia Estatal de Energía. No está de más aclarar que de poco ha servido en un estado donde la luz se va a todas horas. Al frente acomodaron a Pablo Gamboa Miner, hijo del priista Emilio Gamboa. Quienes atestiguan sus movimientos bromean en que lo único que le falta vender es la pirámide de Kukulkán.