El Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) enfrenta un panorama crítico desde el regreso de Donald Trump a la presidencia de Estados Unidos. A meses de su revisión oficial, el mandatario calificó el acuerdo como “irrelevante” y dejó entrever su intención de desmantelarlo, lo que ha encendido alertas en el sector empresarial mexicano.
“No tiene ninguna ventaja real, es irrelevante”, declaró Trump este martes durante un recorrido por una planta de Ford Motor en Michigan. Cuestionado sobre su postura ante la renegociación, afirmó que “ni siquiera pienso en el T-MEC”.
La posibilidad de que el tratado trilateral desaparezca en 2026 ha comenzado a ser considerada como un escenario real por inversionistas y líderes del libre mercado en México. En la cúpula empresarial, se da por descontado que el T-MEC será sustituido por dos acuerdos bilaterales, uno entre Estados Unidos y México, y otro con Canadá.
De acuerdo con información obtenida por el portal La Política Online, dentro del Consejo Coordinador Empresarial (CCE) y la Confederación de Cámaras Industriales (Concamin), hay una exigencia hacia la Secretaría de Economía para que las garantías comerciales del T-MEC se mantengan en cualquier nuevo convenio con Washington.
Sin embargo, un convenio bilateral no tendría el mismo peso jurídico que un tratado internacional firmado por tres Estados, lo que genera una “incertidumbre o indefensión legal” entre inversionistas mexicanos. La propuesta que circula en el sector empresarial es liberar a Canadá del acuerdo para facilitar una tregua con Trump bajo los términos que exige su administración.
En un intento previo, el Mundial de Futbol 2026 fue considerado como una plataforma para fomentar la cooperación trilateral. No obstante, las tensiones sobre presupuestos, sedes y detalles operativos desactivaron esa posibilidad. Ahora, el enfoque está puesto directamente en una posible negociación bilateral entre México y Estados Unidos.
Durante su campaña, Trump ya había prometido reformar el acuerdo que él mismo firmó tras cancelar el TLCAN, con el objetivo de redefinir el comercio en América del Norte. La cancelación del T-MEC ya no se considera un escenario improbable, sino uno que, según declaraciones pasadas de Marcelo Ebrard, podría calificarse como “remoto”.
Ante este contexto, empresarios presionan para que sea el propio Marcelo Ebrard, actual titular de Economía, quien encabece una estrategia de distensión con la administración estadounidense. Se le plantea crear un Cuarto de Junto en el que el sector privado tenga voz activa y se logren canales de diálogo en lugar de escalar el conflicto comercial.
La propuesta busca que Ebrard involucre a actores clave de la Cuarta Transformación, como la Presidencia, los gobernadores, el Poder Legislativo y el Ejecutivo, con el objetivo de frenar una ruptura comercial que amenaza con alterar el marco jurídico y económico de América del Norte.
