El gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, se ha convertido en uno de los principales focos de atención ante la creciente presión de Estados Unidos para que México entregue a políticos en funciones presuntamente vinculados al crimen organizado, una exigencia que, según versiones políticas, mantiene en alerta a Palacio Nacional.
El escenario se intensificó tras declaraciones del presidente Donald Trump, quien afirmó que “los cárteles son muy fuertes” y que “están gobernando México”, además de advertir que su gobierno “va a tener que hacer algo con México”. Estas expresiones se dieron después del secuestro de Nicolás Maduro en Caracas, acusado en cortes estadounidenses de narcoterrorismo, hecho que elevó la tensión regional.
Aunque la presidenta Claudia Sheinbaum ha negado públicamente que exista una solicitud formal para detener y entregar a miembros activos de Morena, versiones internas señalan que la preocupación es mayor en estados gobernados por ese partido, particularmente en Sinaloa, donde el círculo cercano de Rocha Moya habla de días y horas ante lo que describen como una posible entrega pactada entre el Gabinete de Seguridad federal y la Casa Blanca.
El nombre del mandatario sinaloense aparece en este contexto por el proceso judicial que enfrenta en Estados Unidos Ismael “El Mayo” Zambada, quien se declaró culpable en agosto pasado por tráfico de drogas y espera sentencia en un tribunal de Nueva York. En una audiencia prevista para el 13 de abril, podría darse a conocer una eventual colaboración con autoridades estadounidenses, posibilidad que ha incrementado la inquietud en el gobierno estatal.
De acuerdo con fuentes citadas dentro del Gabinete del Gobierno de Sinaloa, existe la percepción de que Palacio Nacional terminará cediendo ante los trabajos de la DEA para procesar a narcopolíticos mexicanos. “Se ve nervioso al gobernador desde hace semanas, pero con lo de Venezuela empeoró su semblante, ahora se aisló más”, señaló una de las fuentes.
El propio Mayo Zambada difundió una carta pública en la que mencionó su buena relación con Rocha Moya y señaló una presunta participación del gobernador en el homicidio de Héctor Melesio Cuén, ocurrido el mismo día y en el mismo lugar donde el capo del Cártel de Sinaloa fue secuestrado por un hijo de Joaquín “El Chapo” Guzmán.
En paralelo, Rocha Moya enfrenta problemas de gobernabilidad en la entidad. Esta semana sostuvo un choque público con la Coparmex, luego de que el organismo empresarial alertara sobre un aumento en el robo de vehículos. El gobernador aseguró que la confederación “exagera” y afirmó que las cifras oficiales muestran una tendencia estable y a la baja en ese delito.
