Antes del descarrilamiento del Tren Interoceánico que dejó 14 personas muertas y más de 100 heridas, los vagones y locomotoras presentaban un “alto desgaste” en las cejas de las ruedas, un componente clave para la seguridad ferroviaria, de acuerdo con un reporte técnico incorporado a la carpeta de investigación de la Fiscalía General de la República (FGR), al que tuvo acceso Latinus y que no fue informado públicamente por la titular de la dependencia, Ernestina Godoy.
Las cejas de las ruedas, ubicadas en el borde interno, cumplen la función de mantener el tren alineado sobre el riel, especialmente en curvas. El documento señala que cuando este componente presenta desgaste excesivo, se reduce la capacidad de guía del tren y aumenta el riesgo de descarrilamiento.
En las páginas 56 y 57 de la solicitud de orden de aprehensión, se consigna un reporte de medición de rodados, donde se advierte alto desgaste en las cejas de los cuatro vagones y dos locomotoras que integraban el tren accidentado. Los vagones identificados con esta condición fueron los números 1661102, 161207, 161211 y 161209, siendo este último el que cayó al barranco durante el siniestro.
El mismo nivel de desgaste fue detectado en las locomotoras 3006 y 3027, que encabezaban el convoy y estaban a cargo de la tracción y el control de velocidad. La última inspección registrada data del 17 de diciembre, apenas 11 días antes del descarrilamiento, según consta en los informes técnicos a los que tuvo acceso Latinus.
Especialistas en seguridad ferroviaria consultados señalan que el desgaste de las cejas no provoca por sí solo un descarrilamiento, pero reduce de forma significativa el margen de seguridad, sobre todo cuando el tren circula a velocidades superiores a las permitidas o atraviesa curvas cerradas, como ocurrió en el tramo del accidente.
El ingeniero civil Eduardo Ramírez, experto en ferrocarriles, afirmó que la información contradice la versión oficial inicial. “En primera nos mintieron en el informe que dio la fiscalía porque decían que habían revisado infraestructura y la parte mecánica y todo estaba dentro de norma”, señaló, al advertir que la combinación de curvas pronunciadas, vagones largos y cejas desgastadas conforma un escenario de alto riesgo.
Aunque la orden de aprehensión se enfoca en la actuación de tres integrantes de la tripulación y descarta fallas estructurales en la vía, el reporte técnico abre nuevos cuestionamientos sobre quién autorizó la operación del tren con ese nivel de desgaste y bajo qué criterios de seguridad.
De acuerdo con los especialistas, el exceso de velocidad señalado por la autoridad, sumado al estado de las ruedas, apunta a una cadena de decisiones operativas y de mantenimiento que redujo progresivamente la seguridad del convoy hasta hacerlo vulnerable en el punto más crítico del recorrido.
Ramírez también cuestionó el uso de vagones con décadas de antigüedad en este tipo de infraestructura y recordó que, en otros países, los carros de pasajeros con más de 40 años de servicio son retirados de circulación, independientemente de que hayan sido reparados.
