MEX RETIRÓ, SIN explicación, su envío de crudo destinado a Cuba, lo que no es condenable por su contenido —México tiene plena facultad para ajustar su política energética exterior—, lo es por su forma silenciosa, opaca y contradictoria respecto al discurso oficial.
El problema no es que el cargamento no haya salido del país; el conflicto es que la petrolera, dirigida por Víctor
Rodríguez, lo retiró como si buscara ocultarlo.
Esa falta de transparencia generó cuestionamientos dentro de México, especialmente porque la presidenta Claudia Sheinbaum había asegurado, días antes, que los envíos continuarían como parte de una política de apoyo humanitario frente a los apagones y la crisis energética por la que pasa el régimen de Miguel Díaz-Canel.
El episodio es muestra de la desconexión entre el discurso político y la operación real de la petrolera estatal. En México, opositores, especialistas y analistas energéticos no criticaron el posible freno al envío en sí, sino la opacidad.
Y es que parece que el gobierno y Pemex retrocedieron ante la presión de Estados Unidos, más allá de ser una decisión técnica o financiera. Aunque en realidad no se sabe, pues la petrolera guardó silencio, justo cuando la empresa necesita recuperar credibilidad como actor internacional serio.
Estados Unidos añadió un ingrediente más al escenario: el endurecimiento de su política hacia Cuba, tras la captura del expresidente venezolano Nicolás Maduro.
El mensaje de Donald Trump en su red Truth Social de “no habrá más petróleo ni dinero para Cuba, buscó dejar claro que el flujo energético hacia la isla sería vigilado con lupa”.
Y ahí es donde la postura nacional se vuelve delicada. Aunque México mantiene una narrativa soberanista, también depende profundamente de Estados Unidos en comercio, inversión y estabilidad financiera.
La cancelación puede interpretarse como una maniobra para evitar un conflicto mayor, pero, al no explicarse públicamente, Pemex termina pagándolo en reputación.
En el fondo, el tema en México no es si se debe o no mandar petróleo a Cuba; es por qué Pemex no puede sostener políticas claras, consistentes y explicadas.
Peor aún, este tipo de vacíos abre espacio para que otros actores globales tomen posiciones que México abandona sin avisar. Empresas como Chevron, que capitanea Mike Wirth, y Repsol, que lidera José Gregorio Luque, tienen infraestructura, experiencia y presencia histórica en el Caribe y Venezuela, podrían capitalizar la necesidad de Cuba de diversificar su abasto.
Incluso Eni, dirigida por Claudio Descalzi, que ha operado en el Golfo de Venezuela bajo esquemas flexibles, podría ampliar su participación si las condiciones regulatorias o políticas lo permiten. Cuba ya ha recurrido antes a traders internacionales, como Vitol o Trafigura, que encabezan Russell Hardy y Richard Holtum, respectivamente, para asegurar cargamentos en momentos críticos, y un retroceso de Pemex vuelve a colocar estas alternativas sobre la mesa.
México, al no explicar su decisión, pierde algo más que un contrato puntual: cede influencia en un espacio donde históricamente ha buscado proyectar solidaridad regional. Y mientras Pemex da señales de incertidumbre, otras petroleras que se han visto más ágiles, con menos restricciones políticas y con mayor capacidad operativa, observan la oportunidad de ocupar un rol que México podría haber consolidado si hubiera actuado con claridad y firmeza.
Una política exterior energética no se construye a base de silencios, y menos cuando involucra compromisos sostenidos desde 2023 y volúmenes relevantes de alrededor de 17 mil 200 barriles diarios. Por ahora, la suspensión del envío apenas abre un capítulo más de una historia mayor: el reacomodo energético del continente, tras el debilitamiento del suministro venezolano. El petróleo caribeño se redefine, y México debe decidir si quiere ser un actor con estrategia o un participante reactivo.
CANADÁ ENTRA A la revisión del T-MEC consciente de que el ambiente comercial global es menos predecible y que Washington endurecerá su postura. Al menos así lo ve el Primer Ministro Mark Carney, quien está consciente que Donald Trump llegará a la mesa con fuerza, pero también con un estilo cargado de fanfarronería. En Ottawa busca llegar preparados y con una economía menos dependiente de un solo socio, objetivo que respalda la reciente ola de acuerdos firmados en cuatro continentes. Canadá sabe que el reacomodo del orden comercial no es pasajero y que la diversificación dejó de ser opcional. La revisión será compleja, y Carney insiste en verla como parte de una estrategia de mayor resiliencia y no únicamente como una pulseada con Estados Unidos.
EL SAT PRESENTÓ su Plan Maestro 2026 con la ambición de alcanzar una recaudación de 5.8 billones de pesos, apoyado en una fiscalización más precisa y un combate frontal a factureras y esquemas de evasión. Las huestes de Antonio Martínez Dagnino buscarán auditar con inteligencia y dirigir los esfuerzos hacia quienes muestran inconsistencias reales, no hacia los contribuyentes cumplidos. La autoridad promete criterios más transparentes, revisiones ágiles y acciones coordinadas contra contrabando y operaciones simuladas, lo que anticipa un escrutinio más estricto para empresas con pérdidas recurrentes, uso indebido de deducciones o vínculos con paraísos fiscales. En esencia, el SAT busca equilibrar dureza fiscal con una atención
más cercana.
EL NEOBANCO REVOLUT inicia operaciones en México con una ambición clara: reducir el costo de las remesas y sumar a millones de personas al sistema financiero, en un país donde la inclusión aún tiene amplios pendientes. La inversión inicial de 100 millones de dólares, con otros 100 millones previstos, muestra la apuesta de la institución, dirigida por Juan Guerra, por un mercado que ya representa su país número 40. Su oferta de transferencias internacionales gratuitas entre cuentas Revolut en México y Estados Unidos podría presionar a jugadores tradicionales y alterar un ecosistema acostumbrado a comisiones altas. Con 11 productos disponibles desde el primer día y la meta de alcanzar dos millones de usuarios en un año, la compañía llega respaldada diplomáticamente y con un discurso de competencia sabrosa.
LOS ACCIONISTAS DE Asur aprobaron adquirir la cartera aeroportuaria de Motiva en Brasil, uno de los movimientos más ambiciosos en años del operador presidido por Fernando Chico Pardo. La compra, valuada en 936 millones de dólares, añade 20 aeropuertos que, en conjunto, atienden a más de 40 millones de pasajeros anuales, una escala que redefine su presencia internacional. Más allá de la cifra, la operación responde a una lógica de diversificación geográfica frente a un mercado mexicano ya maduro. Con concesiones en tres países y una expansión que emula a competidores globales, Asur apuesta por consolidarse como un jugador regional y elevar el valor para sus accionistas.