Líderes de Morena reconocen en privado que la reforma electoral impulsada por la presidenta Claudia Sheinbaum difícilmente prosperará en los términos planteados, y que la posibilidad real se reduce a una modificación constitucional acotada, sin cambios a la reducción del financiamiento a partidos ni a la eliminación de las diputaciones plurinominales, de acuerdo con fuentes del partido.
Versiones internas señalan que el respaldo del Partido Verde Ecologista de México (PVEM) y del Partido del Trabajo (PT) nunca estuvo garantizado, debido a que ambos institutos dependen del financiamiento público y de las posiciones plurinominales para su representación política. Las mismas fuentes indican que el proyecto original generó fricciones dentro de la coalición gobernante, lo que ha frenado su avance.
Hasta ahora, la iniciativa electoral no se ha traducido en un borrador formal, pese a que un grupo reducido de colaboradores presidenciales trabajó durante meses en una propuesta consensuada con autoridades, académicos y activistas. De acuerdo con los reportes, las principales resistencias han venido de los aliados de Morena, con un PVEM renuente y un PT que, aunque ha respaldado públicamente a la mandataria, mantiene objeciones en privado.
Morena ha buscado matizar la profundidad del desacuerdo. En entrevista, Ignacio Mier, vicecoordinador de Morena en el Senado, afirmó: “Si no tuviéramos diferencias, seríamos un solo partido, pero somos un movimiento y eso obliga a que haya acuerdos, comunicación, y a que se construya consenso”. El legislador subrayó que el contexto político es distinto al del sexenio de Andrés Manuel López Obrador, cuando el oficialismo no contaba con mayoría calificada en la segunda mitad del periodo.
Mier señaló que las dificultades actuales se concentran al interior de la coalición, y uno de los asesores presidenciales cuestionó: “¿Cómo se vería que no logremos aprobar la reforma de la presidenta por falta de acuerdo entre nosotros?”.
La coalición ya ha enfrentado escenarios similares. La ley contra el nepotismo electoral, que buscaba impedir la herencia de cargos públicos a familiares, tuvo que aplazar su entrada en vigor de 2027 a 2030 ante la resistencia interna. Las presiones provinieron de Morena y del PVEM, en medio de intereses políticos locales, según los reportes.
El vicecoordinador morenista reconoció que las tensiones son recurrentes entre partidos con trayectorias distintas, al recordar que el PVEM fue aliado del PRI y del PAN antes de sumarse a Morena. “A veces tenemos que transigir con nuestra propia declaración de principios para mantener una mayoría legislativa”, afirmó.
En el Senado, la mayoría calificada del oficialismo es frágil, con 86 escaños, el mínimo requerido para modificar la Constitución, por lo que un solo voto puede definir el destino de una reforma, como ocurrió con la iniciativa sobre nepotismo, donde el PVEM amagó con retirar su respaldo.
Pese a ello, fuentes del oficialismo indican que la presidenta ha intervenido cuando lo ha considerado necesario, ya sea de forma discreta o pública. Un ejemplo fue el caso de San Luis Potosí, donde Claudia Sheinbaum solicitó a Arturo Zaldívar un análisis constitucional sobre una reforma local que permitiría la candidatura de la esposa del gobernador Ricardo Gallardo. El estudio concluyó que la modificación era improcedente, y el gobierno estatal dio marcha atrás.
Otros antecedentes incluyen la reforma al amparo, donde Sheinbaum intervino para corregir una cláusula polémica, y la Ley de Telecomunicaciones, cuyo trámite fue detenido tras advertirse ambigüedades en el borrador, situación que llevó al senador Javier Corral a ajustar la redacción final del proyecto.
