El dictador venezolano Nicolás Maduro ya se encuentra en territorio estadounidense bajo custodia de autoridades federales, tras su captura en Caracas. Este sábado arribó en un Boeing 757 al aeropuerto internacional Stewart, en el estado de Nueva York, y fue trasladado al Metropolitan Detention Center en Brooklyn, donde aguardará su primera comparecencia ante un juez.
Su esposa, Cilia Flores, también fue detenida y llegó en el mismo vuelo. La Fiscalía del Distrito Sur de Nueva York reiteró los cargos contra Maduro por narcoterrorismo, conspiración para importar cocaína y delitos relacionados con armas automáticas, mismos que ya habían sido presentados desde 2020.
El presidente Donald Trump confirmó que Maduro será procesado en Nueva York y calificó la operación como una misión de alta complejidad, planeada durante meses. Detalló que más de 150 aeronaves participaron en el despliegue militar, que fue seguido en tiempo real desde Washington. “La vi como si fuera un programa de televisión”, declaró en entrevista con Fox News.
De manera paralela, el Departamento de Justicia de Estados Unidos presentó una nueva acusación formal contra Maduro, en la que lo vincula directamente con operaciones del narcotráfico internacional durante su gestión como canciller entre 2006 y 2008. Según esta versión, Maduro vendía pasaportes diplomáticos a narcotraficantes que operaban en México y facilitaba vuelos desde ese país para trasladar dinero ilícito a Venezuela sin ser inspeccionados.
La acusación señala que Maduro coordinaba con la embajada venezolana en México para hacer pasar estos traslados como misiones diplomáticas, mientras los cargamentos de efectivo eran subidos a los aviones.
También se involucra por primera vez a Cilia Flores y al hijo de Maduro, Nicolás Maduro Guerra, así como al presunto líder del Tren de Aragua, Héctor Rusthenford Guerrero Flores. Además, el documento menciona directamente a los cárteles de Sinaloa y Los Zetas como beneficiarios de la red de tráfico de cocaína, con protección de las FARC y complicidad del régimen chavista.
El caso se remonta a 2011, cuando se decomisaron 5.6 toneladas de cocaína en Campeche, provenientes de Venezuela. Desde entonces, se han integrado diversas pruebas, testimonios y nuevos implicados, como el general Cliver Alcalá Cordones, ya sentenciado, y el exjefe de inteligencia Hugo Carvajal, extraditado desde España.
El régimen venezolano, a través de Delcy Rodríguez, rechazó la detención y la calificó como una agresión externa, mostrando incluso un decreto de “estado de conmoción exterior” firmado por Maduro antes de su captura.