La economía mexicana registró un crecimiento significativamente menor que el de Estados Unidos y el estado de Texas entre 2018 y 2024, de acuerdo con un análisis comparativo de desempeño económico en ese periodo. Mientras México creció en promedio 0.8% anual, Estados Unidos alcanzó una tasa de 2.5%, y Texas reportó un crecimiento de 4.1%, durante el sexenio del expresidente Andrés Manuel López Obrador.
Las cifras indican que México creció apenas 32% de lo que lo hizo la economía estadounidense y 20% en comparación con Texas, una de las entidades con mayor dinamismo económico en la Unión Americana.
Alejandro H. Garza Salazar, director de inversiones y fundador de Aztlan Equity Management, señaló que entre los factores que han incidido en el desempeño económico del país se encuentran la incertidumbre jurídica y la falta de incentivos para las empresas. En declaraciones atribuidas al análisis, indicó que las decisiones políticas y las reformas institucionales, particularmente en el Poder Judicial, han afectado la confianza de inversionistas nacionales e internacionales.
Garza Salazar también mencionó los cambios en el sector energético y la limitada apertura a nuevos participantes como elementos que han influido en el ritmo de crecimiento de la economía mexicana.
Por su parte, Óscar Ocampo, director de Desarrollo Económico del Instituto Mexicano para la Competitividad (Imco), añadió que la baja inversión pública ha sido otro de los factores asociados al crecimiento limitado del país. De acuerdo con su análisis, la falta de un entorno propicio para la inversión y las restricciones en sectores estratégicos, como el energético, han reducido las oportunidades de expansión económica.
En el mismo sentido, Víctor Gómez Ayala, economista en jefe de Casa de Bolsa Finamex, afirmó que el marco institucional de México se ha debilitado desde finales de 2018, lo que ha impactado la relación con el sector privado y las señales de certidumbre para los inversionistas. Según su evaluación, la debilidad en la inversión ha derivado en un rezago del crecimiento económico, especialmente al compararlo con Texas.
Los especialistas también compararon las respuestas de política económica durante la pandemia y el proceso de recuperación posterior, señalando que Texas logró una recuperación más rápida. En Estados Unidos, indicaron, los apoyos fiscales se enfocaron en preservar el empleo y mantener activas a las empresas, mientras que en México el estímulo fiscal fue moderado, uno de los más bajos de América Latina en proporción al tamaño de su economía.
Respecto al desempeño de Texas, los analistas coincidieron en que el entorno regulatorio y fiscal ha favorecido el crecimiento de los negocios, con impuestos bajos, regulaciones simplificadas y sectores de alto valor agregado. Ocampo destacó que Texas no grava los salarios ni las utilidades a nivel estatal, aunque sí existen obligaciones fiscales federales, y subrayó la relevancia de Houston como un centro clave de la industria petrolera, sector que ha mantenido un peso relevante en la economía del estado.
