Columna invitada

Layda Sansores: autoritarismo en su feudo tropical

Columnas

Layda Sansores no gobierna Campeche: lo somete. Y cuando alguien osa recordarle que el poder tiene límites, la gobernadora responde como sabe hacerlo: con policía, montaje y escarnio público. Todo muy institucional. Todo muy “transformador”, algo típico de la “regeneración nacional”.

El caso del exrector de la Universidad Autónoma de Campeche, José Alberto Abud Flores, es ejemplar. No porque sea excepcional, sino porque condensa el estilo Sansores en lo local: muy 4T a nivel nacional: primero la acusación, luego el castigo y, si sobra tiempo, ya veremos si existen pruebas.

Abud Flores no es un conservador recalcitrante ni un enemigo histórico de la 4T. Fue parte del movimiento. Pero tuvo la pésima idea —además de simpatizar con Morena— de defender la autonomía universitaria y señalar abusos del gobierno estatal. En Campeche, eso equivale a delito grave.



A días de un proceso de reelección, la policía estatal —esa que casualmente depende del Ejecutivo— detuvo su vehículo con el argumento de que “transportaba armas”. Luego, milagrosamente, la acusación fue que le encontraron —le sembraron, es mejor término— drogas. No hubo investigación previa ni contexto ni cautela. Hubo titulares. Para eso sirven estas cosas…

El rector fue detenido, exhibido, separado del cargo y sustituido en tiempo récord. La droga desapareció tan rápido como apareció. Abud fue liberado tras cerca de 48 horas. No había nada. Pero la universidad ya había sido intervenida y el mensaje enviado: “aquí manda Layda”.

El Consejo General Universitario, lejos de defender la autonomía que jura proteger, sesionó de madrugada, fuera de la universidad, bajo resguardo del gobierno estatal, y destituyó al rector sin rubor. No hubo debido proceso ni análisis jurídico ni indignación institucional. Hubo obediencia.



¿Investigación? No.

¿Violación a la autonomía? Por supuesto.

¿Denuncia del acoso previo? ¡Por favor!



Lo que hubo fue sumisión y miedo, que son dos materias optativas muy populares en el Campeche de Sansores.

Este no es un caso aislado. Es parte de un ecosistema autoritario cuidadosamente cultivado. Layda Sansores ha hecho de la censura una política pública. Ahí está el caso de Tribuna de Campeche y de su director, Jorge Luis González, sometidos a procesos judiciales que desembocaron en una aberración democrática: un censor judicial que decide qué puede publicar un medio. Libertad de expresión intervenida con recursos del erario. Modernísimo. Libertario. Diría López Obrador.

Y para quien quiera entender la lógica del régimen, basta sintonizar el “Martes del Jaguar”, ese espacio financiado con impuestos —los míos incluidos—, donde la gobernadora se presenta como juezfiscal y verdugo. Ahí se difama, se ridiculiza, se exhibe y se miente. Periodistasopositores y críticos desfilan semanalmente por el paredón mediático. No es rendición de cuentas: es linchamiento institucionalizado.



Este es también, por cierto, el feminismo versión 4T: una mujer en el poder que persigue, censura, abusa y aplasta, pero que se asume moralmente superior solo por ocupar el cargo. No hay sororidad, no hay derechos, no hay garantías. Hay autoritarismo con discurso progresista.

Nada de esto es casual. Layda Sansores gobierna como aprendió. Su padre, Carlos “El Negro” Sansores, fue símbolo del priismo más rancio y abusivo en Campeche. Ella no rompió con esa tradición: la actualizó, ahora con transmisiones en redes y retórica moral.

El ataque contra Abud Flores fue un montaje político. Sin pruebas, sin peritajes, sin cadena de custodia, sin transparencia. Pero con el objetivo cumplido: quitar de en medio a quien estorbaba.



Así se gobierna hoy Campeche. Con miedo, con policías, con jueces útiles y con universidades domesticadas. Y luego el régimen se pregunta por qué se habla de autoritarismo en la 4T.

Layda Sansores no necesita detractores: ella misma se encarga de demostrar, semana tras semana, cómo se ejerce el poder cuando se confunde gobierno con feudo. Y sí: sigue haciéndolo. Cada martes. Cada abuso. Cada nueva porquería.

Verónica Malo Guzmán

Verónica Malo Guzmán es politóloga, consultora política y columnista de opinión. Miembro de International Women’s Forum, destaca por su análisis crítico y su experiencia en temas de política y sociedad.

0 comentarios

De Hermosillo, Sonora

Para todo el mundo.

Edición: 

Online desde el 2010

© Copyright 2024 SonoraPresente | Todos los derechos reservados. Nuestra información está siempre verificada y nos esforzamos por otorgar el debido crédito a la fuente original.

Si usted quiere hacer una reclamación o solicitar bajar un contenido, haga clic aquí para iniciar el procedimiento.

SonoraPresente

Hermosillo, Sonora, México.

© Copyright 2024 SonoraPresente
Todos los derechos reservados. Nuestra información está siempre verificada y nos esforzamos por otorgar el debido crédito a la fuente original.

Si desea presentar una reclamación o solicitar la eliminación de contenido, haga clic aquí para comenzar el proceso.

Registration

Forgotten Password?