Unos días antes de ser retirado voluntariamente a fuerza como fiscal general de la República, Alejandro Gertz Manero le hizo llegar a la presidenta Sheinbaum varias carpetas con investigaciones de personajes de primer nivel no solo de la oposición, sino de figuras cercanísimas al oficialismo, pero destacó una: la que contenía información sobre un entramado de presunta corrupción encabezado por el exministro Arturo Zaldívar y su conocida mano derecha, Carlos Alpizar. En los documentos aparece la complicidad con constructores y desarrolladores para hacerse de propiedades en la Ciudad de México, el Estado de México y Guerrero, a través de disputas comerciales y herencias. También se enlistaron las reuniones supuestamente privadas con miembros de lo que antes era “la mafia del poder” y que hoy sacarían ámpulas.
Según las fuentes, la presidenta revisó la carpeta y con ello terminó por reconfirmar que Zaldívar no podía siquiera acercarse a la lista de candidatos a la fiscalía. No es gente de ella, sino de López Obrador, sí tienen relación y comunicación, pero lo utiliza lo menos posible, aprecia lo que sabe, pero no su ética. La última mosca en el pastel llegó al enterarse que el propio Alpizar echó a andar una campaña en medios y periodistas afines para empujar a Zaldívar, a pesar de la existencia de una decena de audios comprometedores sobre él.
Al final, la lógica y el poder llevó a Ernestina Godoy al puesto, pero ha surgido un nuevo problema: su salud. En las últimas tres semanas del año, la presidenta ha meditado y consultado con sus más cercanos quién podría sustituirla en caso de que el asunto se agrave y la candidata es Bertha Alcalde, actual fiscal de la Ciudad de México. La considera preparada y afín a sus objetivos.
En las últimas tres semanas, la presidenta también le dio visto bueno al “acuerdo” de pago con el empresario Ricardo Salinas Pliego. Parte central de la negociación es que él ya no la ataque directamente a ella, pero sí hay carta abierta con el resto de morenistas.
En las últimas tres semanas, y sobre todo los días posteriores a sus vacaciones en Acapulco, la presidenta planteó la posibilidad de poner a competir por la candidatura de Guerrero a su nueva consejera jurídica, Estela Damián, originaria de Chilpancingo y formada en la Universidad Autónoma del Estado. Ya fue diputada local y federal, su mano derecha como secretaria particular en el gobierno de la Ciudad de México y, hasta hace unos días, subsecretaria en la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana. El objetivo es debilitar a las fuerzas leales a Félix Salgado Macedonio.
En las últimas tres semanas, la presidenta y sus cercanos entraron en alerta por el poder que está formando con estructuras locales el grupo Texcoco. La principal preocupación no es Higinio Martínez, fundador y figura central, sino Horacio Duarte, exdirector de Aduanas, y vicegobernador del Estado de México. Aunque saben que lo de él basta con exhibir sus vínculos con el que se esconde en la sierra y tiene apodo de fruta.
Stent: En las últimas tres semanas también plantearon lo conveniente de dejarse ganar en dos estados problema: Michoacán y Sinaloa, donde podrán echarle la culpa directa a los gobernadores.
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