En México fue prácticamente ignorada pero la Estrategia de Defensa Nacional (NDS) que dio a conocer el Departamento de Guerra de Estados Unidos el 23 de enero pasado es un documento clave para entender la nueva configuración geopolítica global, se enlaza con la estrategia de seguridad nacional que divulgó a fines de noviembre el Departamento de Estado y en ella se le otorga a México un papel que no puede ser ignorado.
La NDS prioriza en la doctrina América Primero y se centra en la protección del territorio estadunidense y en la defensa hemisférica. Sus amenazas se concentran en Rusia, China y en lo que denominan actores no estatales, poniendo especial énfasis en las organizaciones narcoterroristas.
La NDS se sostiene, dice el documento, en tres pilares: defender el homeland (el territorio) estadunidense, disuadir a China en el Indo-Pacífico y restaurar su dominancia en el hemisferio occidental. Se compromete a mantener un arsenal nuclear moderno, desarrollar ciberdefensas sólidas, y crear y desplegar el sistema Golden Dome para contrarrestar amenazas aéreas, drones y misiles balísticos. El programa es muy ambicioso e incluye nuevas inversiones en la defensa, la adopción de la inteligencia artificial en sus operaciones y la eliminación de regulaciones que considera obsoletas para agilizar el desarrollo militar. Limita el apoyo a aliados europeos y asiáticos, exigiendo que asuman más responsabilidades, mientras se enfoca en operaciones decisivas desde territorio propio.
Pero el objetivo inmediato y central es la defensa del hemisferio occidental, contemplando en éste la seguridad fronteriza, marítima y el control de territorios como el canal de Panamá, el golfo de México, Groenlandia y la rutas del Caribe/Atlántico sur. Garantiza el acceso militar y comercial a estos puntos para prevenir la injerencia china en infraestructuras críticas e insta a sus aliados regionales a contribuir más, y advierte de ejercer “la disuasión” ante la negativa a hacerlo.
El papel de México en esa estrategia hemisférica es central por el énfasis en la frontera compartida y por el peso que la NDS le da a los grupos narcoterroristas. La estrategia exige explícitamente a México y Canadá prevenir la llegada de ilegales y de criminales a territorio estadunidense. De lo contrario, dice que proveerá al presidente Trump de “opciones militares creíbles” para neutralizar a narcoterroristas “dondequiera que estén”, incluso en territorio extranjero. Advierte también sobre amenazas coordinadas (por ejemplo de China y/o Rusia sumados a los cárteles, en el tema del fentanilo) y urge a obtener resultados concretos en el debilitamiento de grupos criminales en América Latina, bajo advertencia de una intervención directa. Así mismo, como le habíamos adelantado, América del Sur se integra como espacio de control hemisférico para bloquear expansiones rivales: de alguna forma se integran el Comando Norte (donde participan México y Canadá) con el Comando Sur, donde están el resto de los países de la región, incluyendo el Caribe. La visión del documento se denomina “la paz a través de la fuerza”: se plantea negociar desde superioridad.
Entre las medidas netamente militares se propone el esfuerzo fronterizo y marítimo con el despliegue de sistemas Golden Dome (defensas antiaéreas-drones-misiles) en sus fronteras terrestres (México y Canadá) y marítimas (Golfo de México y el Caribe). Incluye patrullas navales permanentes y “bases avanzadas” para interceptar flujos ilícitos.
Contempla operaciones contra narcoterroristas, con la autorización presidencial para ejecutar golpes quirúrgicos contra cárteles en México y América Latina “si los gobiernos locales fallan en controles fronterizos”, incluye el uso de fuerzas especiales, drones y ciberataques para neutralizar líderes y redes transnacionales. Plantea, además, el intercambio de inteligencia en tiempo real sobre cárteles y migrantes. Establece que sus aliados deben invertir entre 2 y 3 por ciento de su PIB en defensa. México, incluyendo la incorporación de la Guardia Nacional a la Sedena, destina hoy sólo 0.7 por ciento del PIB a tareas de defensa.
Este fin de semana, horas después de divulgar la NDS, el general Dan Caine, jefe del Estado Mayor Conjunto de Estados Unidos, convocó a los líderes militares de 34 países del hemisferio occidental a una cumbre inédita en Washington D.C. el 11 de febrero próximo con el fin de “enfocarse en coordinar la defensa hemisférica contra narcoterrorismo y amenazas transnacionales”.
Según el comunicado oficial, la conferencia busca construir un “entendimiento compartido” de prioridades de seguridad, fortaleciendo alianzas para contrarrestar cárteles, terrorismo y actores externos como China, Rusia e Irán. México y Canadá son clave en esa estrategia y se considera que la misma estará bajo la dirección exclusiva de Caine, como principal asesor militar del presidente Trump. La reunión busca un “entendimiento compartido” con declaraciones firmadas para otorgar flexibilidad operativa en la defensa hemisférica.
Ésa es la estrategia, ésa es la convocatoria y, por supuesto, ése es el desafío. Quien piense, por ejemplo, que la renegociación del T-MEC se realizará sólo bajo parámetros comerciales está cometiendo un gravísimo error. Toda esta estrategia va más allá de la colaboración o el comercio. Sobre advertencia no hay engaño.