El Gobierno mexicano discute una serie de cambios en la estructura de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) y en la conducción de la Guardia Nacional (GN), con supervisión del secretario de Seguridad, Omar García Harfuch, y en coordinación directa con autoridades de Estados Unidos.
El principal foco es la Guardia Nacional, corporación que, de acuerdo con García Harfuch, no ha ofrecido certidumbre a la estrategia bilateral en materia de seguridad, lo que ha generado tensiones con el general Ricardo Trevilla.
Además, se analizan ajustes en zonas militares ubicadas en estados del Pacífico, así como modificaciones en el organigrama de la Sedena. Los movimientos se intensificaron luego de la llamada del jueves entre el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, y el canciller mexicano, Juan Ramón de la Fuente, en la que Washington reiteró su demanda de acciones contundentes contra redes de lavado de dinero, más allá de capturas individuales de narcotraficantes.
De manera paralela, la Secretaría de Marina también realiza reestructuras. Entre los cambios más relevantes se encuentra la creación de una nueva subsecretaría, la transformación del Cuartel General del Alto Mando en una Región Naval Central, y el establecimiento de una Jefatura de Operaciones Navales, que ahora estará al mando de 45 regiones navales.
Estas decisiones cuentan con el respaldo del Gobierno de Estados Unidos. Este viernes, The New York Times informó que oficiales estadounidenses ya operan en puestos de mando dentro del territorio mexicano, sin que la Casa Blanca haya emitido desmentido alguno.
Ese mismo día, la Administración Federal de Aviación de Estados Unidos (FAA) emitió una alerta a sus aerolíneas para extremar precauciones ante posibles vuelos de aviones militares en espacio aéreo mexicano.
