Solo un día después de que el secretario de seguridad pública de Culiacán, coronel Alejandro Bravo, fuera emboscado y atacado a tiros en el fraccionamiento Terranova, por un grupo armado que lanzó ponchallantas para cubrir su huida, se registró en la capital de Sinaloa un atentado del que fueron víctimas el dirigente estatal de Movimiento Ciudadano, Sergio Torres Félix, y la diputada local Elizabeth Montoya Ojeda.
Ambos legisladores acababan de pedir permiso para salir del Congreso durante la comparecencia del secretario de administración y finanzas, Joaquín Landeros Güicho. Se dirigían al aeropuerto de Culiacán para volar a la Ciudad de México. Cerca del mediodía fueron interceptados en el Paseo Niños Héroes, sobre el Malecón Viejo, muy cerca de las oficinas de Movimiento Ciudadano.
Torres Félix fue intervenido después de resultar herido en el cráneo, y llevado más tarde a una sala de terapia intensiva. La diputada Montoya, herida también, fue reportada por el gobernador Rubén Rocha Moya como fuera de peligro. El chofer que los acompañaba también fue alcanzado por las balas.
Apenas cuatro días antes, en lo que se leyó como “un claro mensaje”, el cadáver de un elemento de la policía municipal había sido abandonado en las inmediaciones del Congreso.
Las autoridades locales indicaron que abrirán una investigación cuyas líneas principales serán “el factor político” y el tema “de la seguridad” que mantiene a Sinaloa en llamas desde hace casi año y medio.
Al expresar en redes sociales su solidaridad con los legisladores, la diputada Paola Gárate refirió que el ataque armado en pleno centro de Culiacán no era un hecho aislado, sino “la realidad que viven miles de familias de Sinaloa, mientras se insiste en negar lo evidente”. Gárate dio en el clavo en un mensaje dirigido a sus colegas: “Esto ya nos alcanzó a todos. No fue lejos, no fue de noche, no fue casualidad. Seguir minimizando la violencia o guardando silencio es ser cómplices de la normalización del miedo”.
El dirigente emecista, exalcalde de Culiacán en la era dorada del despegue de Los Chapitos (2014-2016), y en la que El Mayo Zambada, como se supo después, gozaba de absoluta protección oficial desde los tres niveles de gobierno, ha sido considerado como un posible candidato a la gubernatura en las próximas elecciones de 2027, dentro de un proceso político en el que, por primera vez, el Cártel de Sinaloa, un factor electoral clave en la entidad, se halla fracturado tras la traición de Los Chapitos al Mayo Zambada y la entrega de este al gobierno de Estados Unidos.
En los últimos días, Sergio Torres Félix andaba sumergido en una fuerte grilla por el control del Sindicato de Trabajadores al Servicio del Ayuntamiento de Culiacán, STASAC, del que había sido dirigente, y desde el que inició la carrera que le permitió convertirse en diputado, alcalde de Culiacán y –al salir del PRI– dirigente estatal de Movimiento Ciudadano.
Al acercarse la renovación de la dirigencia del STASAC, el actual secretario general del sindicato, Julio Duarte Apán, anunció su intención de reelegirse para el periodo 2026-2029, a fin de “cuidar lo logrado y seguir avanzando”. Otro antiguo miembro del STASAC (desde hace 22 años), Manuel Espinoza Ramos, se anotó también como candidato. Sergio Torres Félix, en cambio, anunció públicamente su apoyo a una tercera aspirante: Zayra Janeth Flores Manjarrez.
Sorpresivamente, Duarte Apán no se presentó a registrar su planilla. Reveló que había decidido bajarse de la contienda “por motivos de salud”. En Culiacán, más de uno levantó la ceja, porque solo unos días antes había declarado su intención de “cuidar lo logrado”.
Más de uno la volvió a levantar cuando el segundo candidato, Manuel Espinoza Ramos, declaró, a solo tres días de haber hecho pública su aspiración, que había tomado “la difícil decisión” de renunciar a su candidatura “por motivos personales que requerían total atención”.
La versión recogida entre la clase política de Sinaloa es que ambos aspirantes fueron “visitados” y amenazados para dejarle el paso libre a la candidata de Torres Félix. El periodista Juan Manuel Partida, presidente de la Asociación de Periodistas de Sinaloa lo acusó de estar detrás de las amenazas de muerte a los dos aspirantes a la secretaría general. En una conferencia de prensa realizada un día antes del atentado, el dirigente emecista tachó de calumnias las acusaciones y volvió a manifestar su respaldo a la candidata Flores Manjarrez. De acuerdo con Partida, la idea era tomar control de uno de los sindicatos más importantes del estado.
En ese contexto vino el ataque en la entidad que, según su gobernador, vive en calma y con la mayor tranquilidad.
“No fue lejos, no fue de noche, no fue casualidad”. Como ha dicho la diputada Gárate, esto ya los alcanzó también a ellos.
Mucho tendrá que explicar el gobernador, el secretario de seguridad federal, la misma presidenta de la República. Mucho tendrán que explicar. No aquí, sino tal vez allá: en el único lugar en donde diariamente les piden cuentas.