El Partido Acción Nacional (PAN) enfrenta una severa caída en su militancia, con apenas 319,635 afiliados en todo el país, cifra que representa el 0.31% del padrón electoral de 98 millones de ciudadanos registrado en 2024. Este porcentaje apenas rebasa el 0.26% exigido por la ley para conservar su registro como partido político nacional, lo que ha encendido las alarmas dentro de la dirigencia panista.
La situación contrasta con la del partido gobernante, Morena, que cuenta con más de tres millones de militantes y trabaja para alcanzar los 10 millones antes de 2027. En cambio, el PAN, que llegó a tener cerca de 2 millones de adherentes durante los gobiernos de Vicente Fox y Felipe Calderón, vive una etapa de retroceso desde 2012, cuando se depuró su padrón tras la pérdida de la Presidencia, reduciendo drásticamente sus filas.
Ese proceso de depuración fue impulsado por el entonces dirigente Gustavo Madero, quien lanzó una campaña de refrendo que fue desatendida por la mayoría de los militantes, provocando la pérdida de más de un millón y medio de panistas. Actualmente, el PAN busca revertir esta tendencia a través de una campaña nacional de afiliación mediante una aplicación móvil y códigos QR, con la promesa de abrir las candidaturas a todos los ciudadanos: “APPERTURA, tod@s podemos ser candidat@s”.
El dirigente nacional del PAN, Jorge Romero, ha promovido una reforma estatutaria que flexibiliza los requisitos de ingreso, incorpora mecanismos electrónicos y revive la figura de militante adherente, desaparecida hace más de una década. Esta propuesta fue aprobada ya por la Comisión Permanente y deberá ser ratificada por la Asamblea Nacional convocada para finales de noviembre.
De acuerdo con la nueva redacción del artículo 10 de los estatutos, el PAN contará con dos tipos de militancia: adherente y activa, con distintos niveles de participación y derechos dentro del partido. Los militantes activos podrán participar en la elección de órganos de dirección partidista, mientras que los adherentes tendrán una participación más limitada.
Esta reforma ha generado críticas internas, particularmente de la exsenadora Adriana Dávila, quien considera contradictorio hablar de apertura mientras se imponen categorías diferenciadas con privilegios para algunos.
El PAN también enfrenta riesgos a nivel estatal. En al menos ocho entidades federativas no cumple con el mínimo de militancia requerido para conservar su registro local. En Tabasco, por ejemplo, solo cuenta con 633 militantes, lo que representa apenas el 0.03% de su padrón. La situación es similar en Chiapas, Guerrero, Oaxaca, Quintana Roo y otras entidades del sur del país.
Incluso en bastiones tradicionales como el Estado de México y Coahuila, el número de afiliados está por debajo del umbral legal. En el Estado de México, con 13.2 millones de electores, solo hay 32,000 panistas registrados (0.25%), y en Coahuila, donde el PAN gobierna en alianza con el PRI, solo hay 3,900 militantes (0.16%).
