Ricardo Salinas Pliego profundizó su incursión en el discurso político durante la celebración de su cumpleaños número 70, realizada este fin de semana en Malinalco, Estado de México. En un evento privado organizado por su esposa, María Laura Medina, y ante más de 300 invitados, el empresario lanzó declaraciones con un tono político más explícito: “Es hora de sacar a los zurdos de mierda y mandarlos a chingar a su madre”, lo que provocó vítores entre los asistentes que corearon “¡Presidente, Presidente!”.
La celebración estuvo cargada de simbolismos. La hacienda donde se realizó el festejo fue decorada con billetes impresos con el rostro del empresario, ilustraciones de bitcoin y retratos de Margaret Thatcher. Este sábado, Salinas Pliego encabezará otro evento, esta vez masivo, en la Arena Ciudad de México, donde compartirá escenario con artistas como Carlos Rivera, el grupo Cumbia Machine y Myst.
El dueño de Grupo Salinas ha intensificado su presencia política desde el verano, cuando presentó el Movimiento Anticorrupción y Anticrimen (MAAC), acompañado por empresarios, periodistas y figuras de oposición al obradorismo. En ese marco, anunció un decálogo para “pasar de la dictadura a la democracia”.
Las declaraciones públicas del empresario ocurren en un momento en que enfrenta una disputa fiscal con el Servicio de Administración Tributaria (SAT), que le reclama 74 mil millones de pesos por impuestos no pagados. La presidenta Claudia Sheinbaum ha señalado que “las deudas no se politizan, se pagan; así de sencillo”, en respuesta a las críticas del empresario, quien ha propuesto instalar una mesa de diálogo con el gobierno. La mandataria rechazó esa posibilidad: “Esto no es un asunto de negociación en lo oscurito, es un asunto de ley”.
En el ámbito internacional, Salinas Pliego también enfrenta litigios financieros. Un grupo de acreedores en Estados Unidos le exige el pago de 580 millones de dólares por deuda e intereses relacionados con una emisión de bonos que el empresario se negó a cubrir desde 2022. Aunque un tribunal mexicano inicialmente falló a su favor, el 22 de septiembre se ordenó que sus empresas desistieran de su defensa en México, debido a que los contratos establecían que cualquier conflicto debía resolverse en Nueva York.
Además, una semana antes de ese fallo, el empresario fue obligado a pagar una fianza de 25 millones de dólares en otro juicio, esta vez relacionado con una deuda fiscal que la empresa AT&T le atribuye tras la compra de la red de telefonía Iusacell en 2015.
