Repasemos los hechos de atrás para adelante: la plataforma de Televisa N+ revela que el senador en la picota, Adán Augusto López, recibió depósitos millonarios entre los años 2023 y 2024, mientras el coordinador parlamentario fungía como secretario de Gobernación y después como precandidato presidencial. La función pública no le pareció un estorbo; en una posible omisión patrimonial, obtuvo una cantidad obscena -entre 79 y 80 millones de pesos- de empresas privadas, entre ellas una fantasma y una proveedora del gobierno tabasqueño cuando él fue gobernador. No hay rastro de todo esto en su declaración patrimonial ante el Senado. Ni qué decir de semejante fajo de conflictos de interés. López hace gala de piel dura y, sobre todo, de cinismo y justifica: es heredero y notario de éxito envidiable. Ninguno como él en el edén. Además, no paga los impuestos que le corresponden. Y más todavía, admite que tiene muchas caras: la de ganadero, la de arrendatario, la de accionista, la de dueño, la más reciente, de senador. Para rematar, desenvaina la espada. Acusa recibo y advierte que el que se lleva, se aguanta.
Ya había trascendido que el exsecretario de Seguridad de Tabasco, Hernán Bermúdez, estaba prófugo, que se le perseguía por asociación delictuosa, extorsión y secuestro. No es que se le vinculara a la delincuencia organizada; fue él quien organizó a la delincuencia a partir de su encumbramiento en el gobierno de Adán Augusto López, con el engendro, La Barredora, puesto a las órdenes del Cartel Jalisco Nueva Generación.
Ya en 2023, la larga cola del senador se había hecho visible: en 2023, durante la interna de Morena, se acumularon quejas ante el INE por promoción personalizada, actos anticipados de campaña y posible uso indebido de recursos cuando era titular de Gobernación. Pero el dispendio fue parejo y los hallazgos esquivados por todas las corcholatas. Adán argumentó que los gastos salían de su bolsa. Ahora sabemos de qué tamaño es.
Nunca pecó Adán Augusto López de avaro. Ocupó las aeronaves que su jefe despreciaba: los aviones de la Secretaría de la Defensa y de la Guardia Nacional estuvieron a su disposición. Mediante negativas a solicitudes de información, las dependencias ocultaron una casualidad: que el 28 de enero del 2023 el funcionario estuvo en Ciudad Juárez al mismo tiempo que la diputada (hoy su compañera senadora) Andrea Chávez, cuando ésta rindió su primer informe.
Lo que fueron gotas hoy son chorros. El vaso se ha desbordado. Sin embargo, el tabasqueño sigue al frente de la bancada senatorial. Él se ufana del respaldo de sus compañeros legisladores (y de millones). A nadie le alcanza -todavía- para sustituirlo y no hay nada que lo inhabilite. Lo que pesa es el cálculo político de la presidenta.
López todavía se las da de gran operador y de factor de cohesión de la triada Morena-Verde-PT; removerlo abriría un boquete. Sí, pero como dice el meme, ¿a qué costo?
Los escándalos de Adán Augusto están despedazando la narrativa anticorrupción de Claudia Sheinbaum y de Morena. Que la presidenta exija aclaración tras aclaración es el reconocimiento del potencial daño para su gobierno y para su imagen. Mientras quede una chispa, el fuego puede avivarse otra vez. Sheinbaum pondera una posible fractura que, en los hechos, se ha consumado. El calor viene de los amigos y los amigos andan sueltos: cada nueva pieza de información escalará el costo para la presidencia. El relevo como opción se volverá imperativo.
La suerte de Adán está en manos de Sheinbaum. No tendría que haber sido así. Un hombre decente hace tiempo que se habría hecho a un lado.