IMAGINEN LA ESCENA: el panista Ricardo Anaya embolsándose un millón de pesos en donaciones anónimas, algunas inclusive del extranjero. ¿Qué diría la 4T al respecto?
SE TRATA de dinero que su supuesto público le hace llegar a través de esas plataformas. Cualquiera podría decir: “No está mal que un político se gane su propio dinero”. El problema es que, al hacerlo por medio de las dichosas donaciones, está violando la ley.
EL DELITO de Fernández Noroña tiene que ver con que, al ser servidor público, tiene prohibido recibir regalos en especie o efectivo de parte de particulares. Y más tratándose de recursos que quién sabe de quién o de dónde llegan.
EN EL PEOR de los escenarios, podría estar recibiendo dinero de origen ilícito o inconfesable con eso del anonimato de los donantes. Vaya, hasta él mismo podría hacerse esos envíos, como una manera de lavar dinero a la vista (y los likes) de todos. Pero eso ni pensarse, si no cómo paga la casita. En fin. A ver si el SAT, la UIF o la secretaria Raquel Buenrostro le echan un vistazo al asunto.
ES COSA DE DÍAS para que inicie la discusión del Paquete Fiscal 2026 y la duda es hasta dónde podrá cumplir el gobierno federal su promesa de no subir impuestos.
A MÁS TARDAR el 8 de septiembre el titular de Hacienda, Édgar Amador, entregará a la Cámara de Diputados la propuesta. Y el reto para Morena es definir cómo aumentar los ingresos que están muy rezagados respecto del gasto que ejerce la 4T.
PORQUE A los programas sociales que dejó como herencia fiscal el gobierno anterior, ahora se suman los múltiples proyectos de infraestructura que no está claro cómo se van a financiar.
LA PREOCUPACIÓN en el sector privado es que Hacienda se vaya por la ruta fácil de exprimir (¡todavía más!) a los contribuyentes cautivos del ISR o a aumentarles la carga fiscal con el IEPS a las empresas de siempre. De tin, marín…
LA BUENA NOTICIA para Adán Augusto López es que su popularidad entre los mexicanos ha aumentado de manera notable. La mala noticia es que no es por muy buenas razones. Resulta que el senador morenista salió a caminar ayer por las calles del Centro Histórico rodeado de su séquito de colaboradores y una nube de reporteros. Y de pronto, un espontáneo le gritó: “¡Saludos a La Barredora!”. Deveras que hay gente malora.