AUNQUE sea un escándalo mundial, en México difícilmente sorprende que Gerardo Fernández Noroña termine su año como presidente del Senado, literalmente, en medio de gritos y sombrerazos; agandalles y descontones.

DESDE QUE asumió el cargo de presidente de la Mesa Directiva, ejerció un poder que despreciaba y ninguneaba a los opositores; y retorcía el reglamento interno al gusto de la mayoría oficialista de Morena. La campanilla de la presidencia parecía su juguete personal.

NO SE RECUERDA en los últimos 25 años un presidente del Senado tan empeñado en aplastar, a veces a gritos, a veces con mayoriteos, al resto de las fuerzas políticas. Por el contrario, el papel de los presidentes era conciliador y dialogante, incluso cuando a Noroña le tocó jugar un rudo papel como opositor.

HAY QUE VER la chispa que prendió ayer la mecha. Había un pacto de todas las fracciones parlamentarias de discutir como último punto del Orden del Día, la evaluación del periodo legislativo.

PERO, sin miramientos ni remordimientos, Fernández Noroña incumplió el acuerdo de la Mesa Directiva. El morenista hizo sonar el Himno Nacional para evitar cualquier reclamo. Canceló por sus pistolas el debate… quizás porque lo que vendría no lo iba a dejar bien parado, sobre todo si se mencionaba su austeridad millonaria, entre otros detallitos.

PERO, BUEEENO… toda historia tiene dos versiones y más cuando en ella está involucrado el priista Alejandro “Alito” Moreno. Y es que todo indica que el senador priista no subió a la tribuna en son de paz, pues iba acompañado de dos legisladores que más bien actuaron como golpeadores.

SE TRATA de los diputados Carlos Eduardo Gutiérrez Mancilla y Erubiel Alonso, quienes ni siquiera forman parte de la Comisión Permanente. Cuando empezaron los jaloneos, esos dos priistas ya estaban en la tribuna y lanzaron golpes y una que otra cachetada guajolotera, como la que le cayó a Fernández Noroña en pleno rostro.

VAYA, VAYA, el representante del chavismo en la SEP está a punto de perder la chamba. Según cuentan, pronto habrá cambios en la Dirección de Innovación de Materiales Educativos.

SE PREPARA la salida de Sady Arturo Loaiza, el venezolano que fue colaborador del gobierno de Hugo Chávez y de Nicolás Maduro, y que en la SEP era el operador de muuucha confianza de Marx Arriaga, el creador de los polémicos y criticados libros de texto de la 4T.

AUNQUE se presenta como una renuncia voluntaria, se dice que Sady Arturo no leyó el libro de matemáticas, pues no le salen las cuentas. Y por eso el gobierno federal ya investiga cómo se usaron los recursos públicos destinados a los libros de texto.

Templo Mayor

La columna Templo Mayor es una sección de opinión publicada en el periódico Reforma. Firmada bajo el seudónimo F. Bartolomé, ofrece comentarios y análisis sobre la política y la actualidad nacional.

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