Como si de un guion se tratara, al día siguiente del patético espectáculo de Fernández Noroña en su despedida como presidente del Senado (los empujones con Alejandro Moreno fueron, acaso, colofón de sus alevosías e insultos a los opositores), se informó que Laura Itzel Castillo lo relevará en dicha presidencia.
Deja el cargo un personaje que hace de la patanería un modelo de actuación pública y llega una mujer simbolizada por la decencia con que ha desempeñado sus responsabilidades. No se encontrará en la biografía de Laura Itzel una traición a sus principios, un abuso, deshonestidad. Leal militante de izquierda, seria, trabajadora, forjadora de organizaciones, funcionaria que dio resultados, legisladora respetuosa. Es notable que, en esta circunstancia, la 4T haya optado por una mujer cuyos modos se inscriben en las antípodas del noroñismo.
DE ATENTADOS Y EMPUJONES
En su desesperación, Noroña me reclamó ayer falta de solidaridad ante la “agresión” de Alejandro Moreno. Dijo que él “condenó enérgicamente” el atentado en mi contra. Vaya. Pensé que lo había hecho por convicción, no para venirlo a cobrar un día; pensé que era solidaridad, no inversión. Por lo demás, aquello fueron nueve balazos a la cabeza; lo del miércoles, unos pinches empujones.
NOROÑA solamente puso SU PERSONAL RÚBRICA en el adiós a la presidencia del Senado . . .