Beijing. China impuso un arancel del 34 por ciento a los productos estadounidenses, replicando la medida decretada por el presidente Donald Trump, lo que provocó un desplome global en los mercados financieros.
En Wall Street, los tres principales índices bursátiles registraron pérdidas superiores al 5 por ciento, con el Nasdaq cayendo un 5.8%, lo que lo colocó más de 20 por ciento por debajo de su máximo histórico de diciembre. Apple retrocedió 4.7% y Nvidia se desplomó 7.6%, arrastradas por su alta exposición a las cadenas de suministro en China y Taiwán.
La Bolsa Mexicana de Valores reportó una baja de 4.8 por ciento, mientras que los mercados europeos cerraron con pérdidas superiores al 4 por ciento. El impacto también se sintió en Asia, donde ya se habían registrado caídas tras el anuncio inicial de los aranceles por parte de Estados Unidos.
JP Morgan advirtió que los aranceles impulsados por Trump podrían llevar a EU a una recesión este mismo año. Por su parte, el presidente de la Reserva Federal, Jerome Powell, calificó las medidas como “mayores de lo esperado” y alertó sobre un aumento del riesgo inflacionario y un menor crecimiento económico.
El Gobierno chino calificó las acciones de Washington como “bullying unilateral” que pone en peligro el orden económico global. En respuesta, Pekín anunció más controles sobre la exportación de tierras raras, minerales estratégicos utilizados en la industria de alta tecnología, incluyendo chips y baterías para vehículos eléctricos.
Las autoridades chinas también suspendieron importaciones de pollo desde dos proveedores estadounidenses —Mountaire Farms y Coastal Processing— y agregaron a 27 compañías estadounidenses a una lista de sanciones comerciales.
En redes sociales, Trump respondió asegurando que “China entró en pánico” y que sus políticas comerciales “no cambiarán”. Afirmó que se trata de “un gran momento para hacerse rico”, pese al desplome de los mercados.
Marco Rubio, secretario de Estado, admitió que los mercados estaban cayendo, pero defendió que las economías globales “se ajustarán” al nuevo entorno proteccionista.
Según The Economist, la reacción de China es “un acto de autodestrucción” y criticó que el país asiático abandonó una estrategia más inteligente, optando por mimetizar las agresivas tácticas comerciales de Estados Unidos.