No. Nadie tuvo que defender a Manuel Bartlett, el ex director de la CFE, cuando resultó que compró más de mil millones de pesos en monederos electrónicos de la tienda que es “parte de mi vida”….

Y no, no diré nada sobre Julia Abdala, concubina de Bartlett (dicho por él mismo), y la que ya confirmó que sí, que recibió 4.5 millones de dólares del prestanombres de García Luna y que “esas transferencias corresponden a la venta de un edificio que operaba como hotel boutique de mi propiedad… misma que corresponde a una actividad comercial lícita. Es totalmente lícito y todos los siguientes pagos de esa propiedad”. Digo, como que está de sobra tanta aclaración dado qué ¿por qué habría que defender al señor Bartlett ante operaciones lícitas de su concubina?

Sí, se trató de un edificio de cuatro pisos en Polanco y la empresa offshore reconocida por Julia Abdala -y con cuentas en el extranjero- a los que los supuestos cómplices de Genaro García Luna hicieron transferencias entre 2012 y 2018.

Tampoco es necesario defender las 25 propiedades y 12 empresas vinculadas a Julia y a los hijos de Bartlett; todas ellas sin aparecer en la declaración patrimonial del expriista desde hace tiempo amloísta. Todo lo pasado fue absuelto por el gobierno de la 4t, el mismo que no permitiría ni la corrupción ni tampoco la simulación o algo que se le pareciera…

En su momento, Irma Eréndira Sandoval, secretaria de la Función Pública, señaló que Bartlett no era culpable de nada. Ni de conflicto de interés, ni de enriquecimiento ilícito y tampoco de tráfico de influencias. Lo dicho, nada que defender.

Julia Abdala ha sido la pareja de Bartlett durante más de 20 años. Ella es quien aparece como titular de la mayoría de los bienes investigados, (pasados) y la defensa en ese momento por parte del gobierno de la 4t es que, al no estar casados, ni tener hijos en común o ser Bartlett dependiente económico de su pareja, no tiene porqué transparentar los bienes de ella. Por eso, nada que defender ahí…

La buena suerte hizo que la familia de Bartlett pudiera tener a precios de regalo, incluso a cero pesos, predios de lujo ubicados en la Riviera Maya, muy cerca del megaproyecto del Tren Maya. Terrenos en Playa del Carmen, Puerto Morelos y Tulum. Algo así como 164 hectáreas en puntos estratégicos.

Tampoco fue necesario defender que el hijo de Bartlett, en plena pandemia, vendió al gobierno el ventilador más caro del mercado. Un contrato por 31 millones de pesos por 20 ventiladores respiratorios. Eso sí, la empresa fue inhabilitada por el gobierno en julio del 2020.

Si acaso habrá que defender a los concubinos. Pues en la Ciudad de México ellas y ellos tienen derechos y obligaciones recíprocos con sus parejas, como los alimentarios y sucesorios sobre los bienes de su pareja… Aunque bueno, aquí el problema es que tanto él como ella sí tienen descendientes y entonces la mitad de los bienes que pertenecería al concubino -dado que ella es la dueña de los bienes- no se le dará a él. ¡Pobre! ¡Qué alguien lo defienda!

Ahora que me acuerdo, nadie tuvo que defender a Bartlett cuando en 1988, siendo él secretario de Gobernación (y sin que existiera el INE, como va a ser ahora a partir del próximo año nuevamente), los resultados de las elecciones cambiaron de un momento a otro, quitándole el triunfo a Cuauhtémoc Cárdenas. Nadie tuvo que defender a Bartlett, tan es así, que trabajó en el 1er gobierno de la izquierda en el país…

También es cierto que de acuerdo al exgobernador de Quintana Roo, Mario Villanueva Madrid, quien estuvo preso en Estados Unidos, Bartlett es un malhechor de mucho cuidado. Según Villanueva, el Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos le mostró un dossier con políticos mexicanos vinculados al narco. Entre ellos, Manuel Bartlett. ¿Alguien querrá defender a Bartlett ante los gringos?

¿Defender a Bartlett cuando ya se desclasificaron los documentos en Estados Unidos y cuando la justicia de dicho país ha determinado que sí hay nexos de Bartlett con el caso Camarena?

Manuel Bartlett siempre tiene una respuesta ante cada acusación, sea nueva o vieja. Pero igual es cierto que desde el cobarde asesinato de Kiki Camarena, Bartlett no ha vuelto a los Estados Unidos. En esta nueva época Trumpiana de nuestro vecino país del norte y con los documentos desclasificados, tal vez al igual que a “Los Alegres del Barranco”, el gobierno de Trump tampoco le permita a Bartlett viajar a su país.

Ante tantas coincidencias, ¿alguien querrá defender a Bartlett?

Verónica Malo Guzmán

Verónica Malo Guzmán es politóloga, consultora política y columnista de opinión. Miembro de International Women’s Forum, destaca por su análisis crítico y su experiencia en temas de política y sociedad.

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