En voz de su abogada Naybi Ríos, Cuauhtémoc Blanco nos hizo saber ayer algo parecido a lo que se propuso aquí como quizá única posibilidad para salir vivo de la crisis en que está metido. Naybi nos dijo con rotundidad lo que el diputado no ha querido o se ha atrevido a decir: que, de llegar el momento procesal, él mismo se desprendería del fuero para enfrentar a la justicia y defenderse sin la armadura legislativa. No sé si en esa hipotética circunstancia Cuauhtémoc honraría la palabra fiada por su abogada, pero ya lo hizo saber, sin regodeos. A la hora en que hablaba con Naybi, se esparcía la noticia de que el Tribunal Superior de Cataluña corregía la condena contra Dani Alves y lo absolvía por la supuesta violación de una joven, caso internacionalmente conocido desde diciembre de 2022 y que tuvo en prisión al otrora ídolo de la selección brasileña y el Barcelona. El Tribunal, integrado por tres mujeres y un hombre, votó en forma unánime por la absolución. No hubo teatralidad de por medio, sino una argumentación sencilla que puede resumirse en dos conceptos: insuficiencias probatorias y falta de fiabilidad en el testimonio de la denunciante. Con todo en contra, Dani Alves prevaleció. Sin fuero.