Imágenes satelitales revelan que desde febrero de 2019 hubo altas concentraciones de ceniza y columnas de humo negro provenientes del Rancho Izaguirre, en Teuchitlán, Jalisco, sitio que recientemente fue vinculado a actividades delictivas del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), según un estudio realizado por investigadores del Gobierno de México.
El análisis, realizado por el Centro de Investigación en Ciencias de Información Geoespacial (CentroGeo), dependiente de la Secretaría de Ciencia, Humanidades, Tecnología e Innovación, confirma la presencia de restos de ceniza en los mismos puntos donde colectivos localizaron crematorios clandestinos, tras denunciar el hallazgo de cientos de fragmentos óseos en marzo.
El 22 de febrero de 2019, el satélite Sentinel-2 captó un pico de concentración de ceniza en la zona frontal del rancho, acompañado de una estela de humo negro, que los especialistas atribuyen a la quema de hidrocarburos como gasolina, diésel o llantas, una práctica frecuente en cremaciones ilegales de cuerpos.
El Rancho Izaguirre fue señalado por el colectivo Guerreros Buscadores de Jalisco como un posible “centro de exterminio”. Sin embargo, el Gobierno federal ha evitado usar esa denominación, pese a los indicios recogidos tanto por las autoridades como por familiares de personas desaparecidas.
José Luis Silván, investigador de CentroGeo, advirtió que aunque no se puede afirmar que se trató de personas quemadas, “hay muchas posibilidades de que sí sea así”, dadas las evidencias recabadas y los hallazgos recientes. Agregó que el rancho no tenía actividad agrícola, por lo que el humo negro representa un evento anómalo.
Datos del Sistema de Información de Incendios de la NASA (FIRMS) corroboran actividad de fuego en la zona, desde enero hasta febrero de 2019, y en otras fechas como mayo de 2021, marzo de 2023, enero y febrero de 2024 y febrero de 2025. En la mayoría de los casos, el fuego se mantuvo activo por varios días o semanas.
El estudio se basa en tecnología desarrollada previamente por el CentroGeo, a través de experimentos financiados en 2021 por la Comisión Nacional de Búsqueda. En ellos, se simularon cremaciones con restos de cerdo y materiales utilizados por grupos criminales, como ácido, sosa cáustica y cal, para crear índices de detección satelital.
Uno de esos medidores, el NDAI5, permitió identificar la ceniza en las imágenes del Sentinel-2, descartando errores por nubosidad. Aunque el satélite europeo ofrece información cada seis días, la frecuencia de incendios detectados por los satélites de la NASA compensa la falta de datos en algunos periodos.
El informe será clave para nuevas investigaciones en la región Valles de Jalisco, donde se sospecha la existencia de otros centros de entrenamiento y posibles sitios de exterminio operados por el CJNG. El estado concentra más de 15 mil personas desaparecidas, de un total nacional que supera las 115 mil.