El Banco de México (Banxico) redujo este jueves la tasa de interés de referencia en 50 puntos base, ubicándola en 9 por ciento, ante una desaceleración sostenida de la inflación y un contexto de incertidumbre económica agravado por la amenaza arancelaria del gobierno de Donald Trump.
Se trata del segundo ajuste consecutivo de medio punto porcentual que realiza el banco central, luego del recorte aplicado en febrero pasado, con el que profundiza un ciclo bajista iniciado tras alcanzar un máximo histórico de 11.25 por ciento.
La política monetaria restrictiva, combinada con el entorno externo adverso, ha comenzado a afectar el crecimiento económico nacional, lo que ha llevado a diversas instituciones a revisar a la baja sus proyecciones para este año.
“La incertidumbre arancelaria está contribuyendo a la debilidad de la actividad en México, y las autoridades monetarias se centran en impulsar el crecimiento”, señaló Brendan McKenna, estratega de mercados emergentes de Wells Fargo.
La decisión del recorte se produce un día después de que el presidente estadounidense Donald Trump firmó una orden ejecutiva que impone un arancel del 25 por ciento a todos los vehículos que no se fabriquen en Estados Unidos, una medida que podría afectar directamente al sector exportador mexicano, especialmente a la industria automotriz, una de las más importantes del país.
Los indicadores económicos respaldan la decisión de Banxico. En la primera quincena de marzo, la inflación general se ubicó en 3.67 por ciento, menor al 3.81 por ciento registrado en la segunda mitad de febrero. La inflación subyacente bajó a 3.56 por ciento, su nivel más bajo desde mayo de 2020, de acuerdo con cifras del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).
En cuanto a la actividad económica, el Indicador Global de la Actividad Económica (IGAE) retrocedió 0.2 por ciento en enero, encadenando su segundo mes consecutivo a la baja.
Analistas prevén que, en los próximos meses, el bajo ritmo de consumo y la creciente incertidumbre comercial y política seguirán frenando la inversión privada, lo que podría dar lugar a nuevas revisiones a la baja en las expectativas de crecimiento para 2025.