PESE A SER la segunda fuerza política del país y haber ganado dos veces la Presidencia de la República, el PAN se ha desdibujado en el escenario nacional. Tan es así que hoy es el partido que menos militantes registrados tiene en México, con poco más de 270 mil.
NO ES RARO que el ex gobernante de Benito Juárez, a quien se le ubica como la punta del iceberg del Cártel Inmobiliario, llegue a las elecciones con una aparente ventaja. Se sabe que las actuales dirigencias estatales, que le deben el puesto a Marko Cortés, operaron para que luciera la campaña en sus respectivas entidades.
EL MEOLLO del asunto para el PAN, sin embargo, va mucho más allá de quién quede al frente del CEN. El verdadero problema que enfrenta este partido es definir cuál es el rumbo que va a tomar. Hay panistas que dicen que no se le puede ganar a la izquierda por la izquierda, de ahí que piden una postura más radical de derecha. Otros, en cambio, dicen que hablar de izquierdas y derechas es una cosa del pasado, y lo que el PAN requiere es ofrecerle resultados y soluciones a la gente, no ideología del siglo pasado.
QUIÉN LO IBA a decir: la senadora Cynthia López Castro pasó de echar pestes contra la reforma judicial de la 4T… a ser recibida por la mismísima presidenta Claudia Sheinbaum en Palacio Nacional.
PARA MÁS SEÑAS, López Castro fue quien le echó la mano a Morena para conseguir la mayoría calificada en la votación sobre la llamada supremacía constitucional. Aunque llegó a su escaño por el PRI, ya con el cargo se le volteó a los tricolores y apoyó a los guindas.
Y AHORA, casualmente, en su papel de presidenta de Mujeres de la Unión Interparlamentaria, que agrupa a legisladoras de 178 países, le abrieron la puerta presidencial para iniciar la organización de la reunión de mujeres legisladoras del mundo, que se celebrará en marzo próximo en la CDMX.
QUIÉN SABE si este encuentro fue uno de los compromisos por su ayuda a la 4T, pero llama la atención que ella es la primera legisladora no morenista que la Presidenta de la República recibe. ¿Quén pompó apoyitos, quén pompó?