Despertó Xóchitl

El discurso de Xóchitl Gálvez en la Arena Ciudad de México enseñó al electorado que en la oposición hay una candidata valiente y con ideas claras.

Primero, mostró que hay candidata.

Hay ciudadanía que quiere el fin de la pesadilla de los insultos, las mentiras y la insensibilidad.

Hay partidos de oposición vulnerables, pero sin miedo.

Xóchitl tiene con qué ganar.

Por lo expuesto el domingo, en una amplia franja de la sociedad abundan las razones por las cuales dar la pelea en la campaña y el 2 de junio.

Después de lo ocurrido, Claudia Sheinbaum también tendrá que despertar de la fantasía en que se ve a sí misma como candidata única.

No va sola, y el Presidente lo sabe: de última hora anunció una iniciativa para que todos nos jubilemos con el monto del último sueldo. El 100 por ciento.

Eso no sucede ni en Dinamarca, menos en un país donde el gobierno tira el dinero en proyectos inútiles (y lo tira muy cerca de los bolsillos de los cuates).

No hay recursos ni para pagar a proveedores de Pemex, ni para vacunas, emiten bonos de deuda y con ello salen del paso, y el Presidente propone jubilaciones al 100 por ciento.

¿Por qué no lo hizo al comienzo de su gobierno? Había dinero y tenía mayoría calificada en la Cámara de Diputados.

Perdieron las dos cosas: los ahorros y el control de la cámara.

Ahora pueden perder la Presidencia y sueltan medidas desesperadas para hacer ver mal a la oposición si las rechaza, y así dan oxígeno a su candidata.

Se anima la elección y es de dos: Xóchitl o Claudia.

Ya nos dirá mañana la candidata del partido gobernante para qué quiere ser presidenta.

“¡Carajo!, con un millón de muertos ¿cómo se puede prometer continuidad?”, preguntó el domingo Xóchitl Gálvez a Claudia Sheinbaum, abanderada de la continuidad.

Hay que oír con atención lo que responda Sheinbaum, porque Xóchitl puso el dedo en las llagas de una nación maltratada por su Presidente.

Contra todos dispara sus fogonazos de furia, y eso cansa.

¿Otros seis años de pleitos?

Una buena parte de la población está hasta la coronilla de que el Presidente insulte al prójimo en cadena nacional todos los días.

Hay hartazgo de que se confronte a unos con otros como si fuéramos dos bandos en guerra. A patadas con medio mundo desde Palacio Nacional.

Como dijo la candidata opositora en su cierre de precampaña: el jefe del Estado calumnia a personas de bien. A mujeres, activistas, académicos, ambientalistas, científicos, empresarios, deportistas, feministas, comunidad LGTBIQ+, jóvenes, médicos, jueces, periodistas, artistas, víctimas. Y la lista pudo seguir.

Motivó oír a Xóchitl llamar a las cosas por su nombre ante una ciudadanía engañada y cada vez menos libre de vivir en ciudades que, por ineptitud o complicidad, han sido cedidas a grupos criminales.

Su planteamiento de la pérdida del valor de la vida fue acertado y obliga a Sheinbaum a responder si también ahí habrá continuidad, o toma distancia.

Dijo:

“Se pierde el valor de la vida cuando el gobierno es absolutamente insensible”.

“Cuando no se conmueve ante la muerte de sus propios ciudadanos”.

“Cuando la autoridad abraza a los criminales y culpa a las víctimas”.

“Cuando se pretende borrar de un plumazo a los desaparecidos y se ríe a carcajadas ante las masacres”.

“Cuando el gobierno abandona a las policías a su suerte”.

“Cuando se usa a nuestros soldados y marinos para satisfacer los caprichos del Presidente, dejando al pueblo a merced de los delincuentes”.

“Se pierde el valor de la vida cuando al gobierno le da lo mismo que, en un hospital público, un elevador mate a una niña inocente”.

“Cuando al gobierno le da lo mismo que se mueran a diario niños enfermos por falta de medicinas”.

“Se pierde el valor de la vida cuando da lo mismo que la gente muera en el Metro, por culpa de una gobernante incompetente” (fin de la cita).

Al fin sale en campaña la tragedia en el sector salud y en seguridad: 800 mil muertos por la pandemia. 175 mil por la violencia y el crimen más los que desafortunadamente faltan. Y otras 120 mil muertes por la destrucción del sistema de salud y el desabasto de medicinas.

¿Qué responderá la candidata de Morena?

Hasta ahora, funcionarios federales y el ejército de propagandistas en redes sociales sólo han atinado a criticar el discurso de Xóchitl porque usó teleprónter.

Qué bueno que así haya sido y ojalá se haga costumbre, porque el país ha padecido los excesos de la improvisación y las ocurrencias.

Xóchitl despertó, está en la contienda, tiene con qué ganar, tiene razones por qué pelear. Y la marea rosa está viva.

Que la mediocridad y la mentira no canten victoria anticipada.

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