Sonora Presente

Sábado 25 de Marzo.

La sátira política se mete a la sucesión presidencial

La acción política y el cine nos muestran el verdadero México, la disputa del poder por el poder, cuando la realidad supera a la ficción. Querétaro fue el escenario y sus actores principales los poderes Legislativo y Judicial lanzando críticas al Ejecutivo, cuyo titular, a su vez, arremete a su clásico estilo de conservadores contra liberales. La película, enlatada desde hace rato, es liberada para contar su verdad al pueblo: Qué viva México.

El rodaje inició en los escenarios naturales de Querétaro, donde año con año convivían fraternal y civilizadamente los poderes de la nación. En esta ocasión la celebración se le atragantó al presidente López Obrador. Los otros poderes, sus pares, se le rebelaron y clamaron por su independencia.

Paralelamente, se anunció la exhibición de la película Que Viva México, una sátira política que molesta al actual régimen porque su realizador, Luis Estrada, vuelve con su estilo crítico mostrado en la Dictadura Perfecta y La Ley de Herodes, que tanto agradó al poder en turno porque mostraban los excesos del PRI.

Pero hoy la historia no agrada porque la forma de ejercer el poder sigue inalterable. Fue un cambio de forma, no de fondo. Los políticos son más de lo mismo. Y el cineasta crítico sigue siendo el mismo.

Que Viva México se exhibirá a partir del 23 de marzo, curiosamente en el aniversario del asesinato de Luis Donaldo Colosio. Y la cinta fue cobijada por las dos principales cadenas, Cinépolis, de Organización Ramírez y Cinemex, propiedad de Grupo México y Germán Larrea, el segundo hombre más rico del país. O sea que la película se exhibirá en salas de todo México.

Así, a querer y no, Larrea se mete en la sucesión presidencial, como los titulares de los poderes que hicieron su reclamo a AMLO.

Aquí ya lo hemos mencionado en algunas ocasiones: El poder se le escurre entre los dedos de la mano al presidente López Obrador. La historia se repite cada sexenio, sobre todo en el quinto año de gobierno.

El presidente debió molestarse sobremanera. Tanto que canceló la reunión que tenía programada en Querétaro con todos los gobernadores del país, agrupados en la CONAGO. El motivo, obviamente, no se especificó.

La censura sexenal está desapareciendo. En la vida pública y el cine.

Falta que el empuje de la llamada sociedad civil sea más fuerte para que desplace al sistema partidista. Los partidos, como nos muestra una y otra vez Luis Estrada, es uno de los principales males de este país. Y no aprendemos. Simplemente nos divertimos.

Bueno, quizá algún día aprendamos que el poder reside en la ciudadanía. En la actual sucesión no será. A lo más que aspiramos es que vayan juntos ciudadanos y partidos.

Algún día el principal actor será el ciudadano apartidista.

Ya basta de ser el actor de reparto.

Ciudadanizar el poder no debe ser tan difícil.

Pero antes hay que restarle poder a los partidos, el verdadero dueño de México. Y sus políticos, claro.

La piedra de toque en esta misión es la juventud.

Ésa que es ignorada y minimizada por la clase política.

Faltan liderazgos, claro.

A ver si en este 2024 se asoma un liderazgo nuevo, que venga a cambiar el actual orden.

Y el rodaje de la segunda parte de El Nuevo Orden, ahora llevada a la realidad para que no quede en simple ficción.