AMLO en Sonora: 20 Visitas de cortesía

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Presidente Andrés Manuel López Obrador: Pareciera que usted quiere mucho a Sonora, porque ya suman 20 visitas a la entidad. Pero la realidad es que no hay querencia ni rechazo. Simplemente son visitas de cortesía. Quizá usted también piensa que en nuestra tierra es donde termina la civilización y comienza la cultura de la carne asada. Bueno, evocar a José Vasconcelos no deja beneficios. Y evocar al presidente tampoco los deja.

Lo invito, señor presidente, a realizar un breve ejercicio de memoria para recordar las obras de beneficio colectivo que ha entregado a los sonorenses durante su gestión.

Parece que batalla, señor presidente.

No importa, siga intentándolo.

¿El Hospital de Especialidades en Hermosillo?

Sigue sin funcionar y el grueso de la inversión fue del anterior gobierno.

¿Hay más?

Yo, sinceramente, no las localizo.

Hay, sí, promesas, como la modernización del puerto de Guaymas y una carretera a Chihuahua.

Pero siguen en papel.

Como el libramiento ferroviario para que el tren de carga no pase por el centro de la ciudad de Nogales.

La modernización portuaria de Guaymas es un anhelo que ya lleva muchos años. Viene del siglo pasado, cuando en cada promesa presidencial se le conocía como el proyecto de convertir a Guaymas en el puerto de Arizona.

Todo quedó en planes.

Igual que el mítico Plan Hidráulico del Noroeste (Plhino), que alguna vez contempló interconectar los ríos del norte de Nayarit, los once ríos de Sinaloa y los dos ríos del sur de Sonora (Mayo y Yaqui). Al menos ya está autorizada la inversión para construir el acueducto para la tribu Yaqui, una de las razones de esta visita número 20.

Pero en lo que respecta a la modernización de Guaymas hay dudas razonables.

Como la inversión de una primera etapa, que se estima en más de 5 mil millones de pesos.

De lo poco que sabemos es que según usted, señor presidente, el financiamiento estaría asegurado. Los fondos saldrían de un fideicomiso aduanero que su gobierno encontró al asumir funciones. De acuerdo a lo declarado por usted, cuando llegaron este fideicomiso de aduanas tenía 55 mil millones de pesos y ahora ya supera los 90 mil millones.

La duda razonable es que su gobierno utilizó los fondos de fideicomisos. ¿Éste de aduanas no corrió con la misma suerte?

Esperemos que no.

Para cumplir con la primera etapa de la modernización portuaria de Guaymas. Y el libramiento ferroviario de Nogales, cuyos recursos, al parecer, saldrían del mismo fideicomiso.

El punto es, señor presidente, que no queremos dádivas.

Simplemente que se nos regrese un poquito de lo mucho que produce Sonora.

Es poco lo que retorna.

Y la riqueza de Sonora sigue en franca generación. Sin contar con ese oro blanco llamado litio.

Cierto, hemos tenido pésimos diputados federales. Como representantes populares han sido buenos turistas.

Esperemos que usted brinde tranquilidad y desaparezca el temor de los hermosillenses: Que en un futuro cercano la ciudad muera de sed.

Ya es tiempo de poner alternativas en la mesa. Una gran desaladora podría ser buena opción. Pero antes habría que renovar gran parte de las tuberías, de donde brotan fugas por doquier.

Los baches en calles constituyen otro gran problema. Como en violencia, aquí también somos líderes a nivel nacional.

Sí, rehabilitar las calles hermosillenses requieren de una gran inversión. Apenas con apoyo federal.

La lista de carencias es extensa. Por eso mejor la recortamos.

Pero insistimos en el ejercicio de reflexión y se haga la pregunta: ¿Cuántas obras se le han entregado a Sonora?

Desgraciadamente no somos un estado del sur o del bendecido sureste del país.

Somos un orgulloso estado norteño.

Aquí donde inicia la cultura de la carne asada.

Bueno, la revolución vino del norte.

Pero ése es otro tema. Como el de un nuevo Pacto Fiscal.

Por lo pronto esperamos que no nos ignore.

Bienvenido a Sonora, señor presidente.

 

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